«

»

Ago 13

Cien Años de AGUSTINA MAURERA

      Dentro del contexto de las añosas nos encontramos con María Augusta (Agustina) Maurera, quien el 28 de Agosto de 2015 cumple 100 años de existencia, con espíritu de poetiza e improvisadora de versos a carta cabal; residenciada en la calle 12 casa N° 7 del sector Alto de los Godos de Maturín.

IMG_20150813_103426

      Nació en el Hato Campo Alegre vía al sur del Estado Monagas, hija de Micaela Maurera y Anastasio Medina, mayordomos del Hato del General Antonio Rojas. Nos cuenta Agustina que su condición de poetiza nació de su padre Anastasio, quien cantaba el alma llanera con excelente voz y al son del arpa, cuatro y maracas; son recuerdos imperecederos, acota Agustina, que están en mi memoria a pesar de mi edad. Recuerdo como los presidentes de estados, hoy llamados gobernadores, iban al paso del Morichal desde Maturín, muchos fines de semana a compartir con sus familiares y amigos –uno veía a hombres montados a caballos que venían a resguardar la vida de esos gobernadores, y en el caserío comentaba día después, la presencia de los magistrados regionales a las cristalinas y frescas aguas del sur del Estado Monagas.

      Después de dos años de edad, sus padres se residencian en el sitio de Cocuizar, ubicado en el Hato Vallehondo entre rio Tigre y Guanipa, al sur de nuestra entidad federal, asevera Agustina, que allí tenían cultivos de naranja, mango, piña, ciruela, limón, grayfull, guayaba y otras variedades de exquisitas frutas que levantaba el ánimo en las claras mañanas, de este asiento que también tenía animales vacunos y caballar. Mira mijito, retumba con su voz y se queda con la mirada fija, y vuelve a retomar la expresión: Me paraba de madrugada a ensillar un caballo, para irme a ordeñar las vacas del hato, y amansar novillos, e incluso una de ellas me dio una patada, pero al final la ordeñé, porque la amarré las patas para evitar otro golpe.

IMG_20150813_103134

      -Cocuizar, es el caserío del recuerdo, las nostalgias y el buen vivir, porque allí tuve a dos hijos, de los 14 que engendré como madre, entre ellas tengo a Estílita la segunda descendiente de la familia, que tuvo la oportunidad de viajar a los Estados Unidos de América para sortear rumbo en este inmenso territorio, que hoy por hoy es el primer país desarrollado del mundo.

      -Recuerdo, hijo, cuando Estílita conoció a su buen esposo, que venía en la Misión del Gobierno norteamericano “Alianza para el Progreso”, que consistía en ofrecerles a las personas productos de primera necesidad, entre ellos: Fororo, leche, harina precocida y otros  artículos  que la gente los adquiría en las Iglesias Cristianas Católicas de Venezuela; hoy es de mucha satisfacción porque mi querida Estílita, prácticamente todos los días me llama desde el pueblo de Woodbury, conversamos, echamos chistes, le digo versos, llenando el espíritu de su madre de 100 años de edad.

IMG_20150813_103300

      La roble Agustina Maurera, ya con sus hijos, niños y adolescentes, decide en el Año 40 ir a Maturín, porque en su mente cultivaba el deseo de que sus hijos e hijas estudiasen para que fuesen alguien en la vida, según ella, la educación era para todo el mundo y por ende sus hijos no se podían quedar sin la instrucción académica, a pesar de que su esposo se quedó en Cocuizar y de allí le enviaba los recursos para la formación pedagógica y subsistencia diaria.

      De acuerdo a estudios preliminares podemos observar que la descendencia de la familia Maurera, tienen sus raíces en los bajos de San Manuel, sitio ubicado en el Municipio Freites de la Ciudad de Cantaura, Estado Anzoátegui, hoy diseminado por toda la República de Venezuela.

      Nos cuenta Agustina que el sitio donde ella se residenció en Maturín, capital del estado Monagas, fue Periquera, de allí salía con sus hijas y vecinas a usar el lavandero público que consistía en varias vateas, que el gobierno construía para que fuesen a lavar sus ropas, ubicado cerca del Sector Cúcuta, hoy conocido como Los Bloques.

      Para la joven Agustina de 100 años , Cocuizar es un nido de recuerdos y nostalgias, donde para comerse una merienda, esperaba que llegara de Maturín y endulzar los labios de ella y de sus hijos e hijas. Hoy Agustina está rodeada de sus hijas Mercedes, Estílita, Juan José, Gisela, Luís Antonio, Gilberto, Zenaida y Mirvida y racimos de nietos y bisnietos, que la acompañarán a apagar las cien velitas, deseándole feliz cumpleaños Abuela y Mami.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Ir a la barra de herramientas