«

»

Sep 16

TERCERA BATALLA DE MATURÍN

       25 de mayo 1813

  • Los godos realistas salen desde Barcelona, pasan por Santa Rosa hasta la Cruz de la Paloma, y avanzan hacia la planicie de los Guaros y el Alto del Otero, hoy conocido como Alto de los Godos.

 Basándonos en primer orden de los escritos de Don Pedro Urquinaona y Pardo, Oficial de la Secretaría de Estado y del Despacho de la Gobernación de Ultramar, en Puerto Cabello, publicado en 1820 en Madrid, España; el libro de José Domingo Díaz de 1829, médico venezolano al servicio de los realistas; el material de Rafael María Baralt de 1841, y el de Francisco Javier Yanes 1810-1821; vamos a resumir los acontecimientos sucesivos de la Tercera Batalla de Maturín, efectuada el 25 de mayo de 1813. Sin embargo incluiremos otros autores del siglo XIX y XX, principalmente el de Pedro Elías Marcano publicado en 1909, quien se trasladó de Cumaná y entrevistó a personas que participaron y vieron el acontecimiento del 25 de mayo, en el hoy espacio geográfico del Alto de los Godos.

 A la caída de la Primera República, el 30 de julio de 1812, la Provincia de Cumaná a la que pertenecía Maturín, fue cruelmente fustigada por las autoridades españolas. Urquinaona y Pardo. 1820: “Estos desgraciados cumaneses fueron sorprendidos como rebaños de ovejas, y transportados como fieras a las mazmorra de la Guaira en las cuales privados de todo consuelo y comunicación, han gemido seis meses cargados de grillos y hacinados en aquellos inmundos calabozos, donde han fallecidos muchos sin que el sistema misterioso de la tiranía haya consentido oír sus quejas y formarles cargos, o preguntar siquiera por sus nombres”. (P. 135)

 Todo esto nos da una referencia, del por qué los movimientos independentistas se encresparon en toda Venezuela, sin escapar de ellos la zona oriental, donde está implícito la participación protagónica de Maturín. Tanto fue el estruendo de la primera y segunda batalla en la ciudad de las riberas del Guarapiche, que llegó a oído de Monteverde los movimientos revolucionarios de Güiria y Maturín, por lo cual decidió presentarse en persona para calmar la guerrilla emprendida por aguerridos compatriotas, que sentían en su sangre la soberanía y la libertad suprema de la nación venezolana, para que los sediciosos según las autoridades españolas, cumpliesen la constitución y decretos emanados del Rey, poniendo en libertad a los cumaneses arrestados por Cerberiz, para satisfacer a los resentidos y restaurar la confianza de los impetuosos orientales.

El Brigadier Manuel del Fierro, justificaba la expedición de Monteverde contra Maturín, por ser útil a los intereses de la Corona y poder así sofocar las acciones revolucionarias, donde culpaba a los jefes realistas de incapaces de retomar al sitio de Maturín, entre ellos de la Hoz y Zuazola, por huir de los insurgentes orientales; esgrimían Venganza de la Ley y respeto a la majestad del Rey, para restablecer las divergencias en toda la provincia de Cumaná. Urquinaona y Pardo. 1820: “Como han sido los excesos cometidos por la parcialidad del General Monteverde: un escarmiento tan público que pueda oírse entenderse por todos los pueblos disidentes, es lo único que puede reducirlos y tranquilizar estas provincias vacilantes, cuya existencia política pende de la justificación que caracterizan las sabias resoluciones de Vuestra Majestad”. (P. 137)

Monteverde decide ir a la Provincia de Cumaná, alegando que los acantonados en Maturín son soldados pocos entrenados y mal equipados, que solo la presencia de él los intimaría, ya que, furioso por los desastres acaecidos atribuye la incapacidad de sus tenientes en Oriente, por eso continúa con la propuesta de presentarse en el propio teatro de operaciones y hacer entender a sus subalternos que si puede derrotar a los sediciosos que ocupan a Maturín: tomó en Caracas 260 veteranos que la regencia había destinado a Santa Marta, agregó a ellos algunas tropas de Coro y varios soldados de marina, echando por delante música, víveres, equipajes, y pertrecho militar. El 27 de abril se embarcó en la Guaira, dejando al Coronel Tiscar para mandar en su ausencia. El 5 de mayo llega a Nueva Barcelona e inmediatamente publica la siguiente proclama: “Con la misma facilidad con que se disipa el humo al impulso del viento, así desaparecerán a los facciosos de Maturín, por el valor y la fortaleza de los soldados del Rey que tengo el honor de conducir a la victoria”.

Es lógico pensar que los patriotas acuartelados en Maturín, al saber de la llegada del Capitán General de Venezuela, se prepararon psicológicamente para enfrentarlo con orgullo, apremio de verdadera fuente viva de los pueblos, como es su libertad, principios genuinos de integridad por la patria y la soberanía nacional. Viva para siempre la memoria de los héroes de nuestra independencia.

Esta insistencia de Monteverde fue una alerta máxima para Manuel Piar, porque el que venía era el jefe supremo del gobierno español en Venezuela, y por supuesto manejaron intermitentes estrategias defensivas y ofensivas en pro de conservar la plaza de Maturín. Arma su táctica con su más cercano oficial Francisco Azcúe, de profesión ingeniero, fortalecieron las trincheras, aumentan con la participación indígena de 500 a 700 soldados y establecieron espionajes en toda la geografía circunvecina, Piar alertó a sus tropas y los animaba con la siguiente frase, al saber la proximidad de Monteverde un día antes del combate. Marcano. 1909. “Soldados, no desmintáis en esta solemne ocasión el heroísmo que otras veces hemos tenido; un esfuerzo más y habréis salvado a la patria de los verdugos. Pelead con furor y obtendréis la victoria”. (P. 19)

Los patriotas revolucionarios en Maturín, no se intimidaron por las amenazas de Monteverde, por el contrario, argumentaban que era miedo del jefe español al tratar de persuadirlos. Monteverde desde Barcelona llega al pueblo de Santa Rosa donde recibió varios oficios del Gobernador de Cumaná Eusebio Antoñanzas y se preparó con otros oficiales que se hicieron presentes. Despreció los consejos de muchas personas para que retardara el ataque hasta reunir más tropas, y veteranos que tuviesen conocimiento táctico del terreno y siguió la marcha hacia Maturín.

El 25 de mayo el ejército realista amaneció en la Cruz de la Paloma con 2000 hombres, bien armados y disciplinados a la orden del Rey, envían con su secretario la siguiente propuesta para intimidar y obligar a los patriotas a que se rindan; pensando en su reputación como capitán General, y el poderoso ejército que lo acompañaba, demostrando arrogancia ante los patriotas que dirigía el general Piar; en tal sentido argumenta Pedro de Urquinaona, en su escrito publicado en 1820:

Al Comandante ó Comandantes en lo militar y político de Maturín.

Son muy conocidas la humanidad de mis sentimientos y la moderación de la reducción pacífica en todos los pueblos de Venezuela que no se han obstinado en volver de sus extravíos y reconocer a su legítimo soberano. Si la guarnición y jefes de ese pueblo desgraciado prosigue en su obstinación, y no se entregan en el espacio de dos horas, para evitar la efusión de sangre de los miembros de una misma familia y de una misma nación, serán abandonados por mí al furor irresistible de mis soldados que ansían por vindicar el honor de las armas nacionales y por destruir a los enemigos de la paz, de la justicia y de la felicidad de estas poblaciones pacíficas.

Campo frente de Maturín, 25 de mayo de 1813

Domingo de Monteverde

Manuel Piar y José Francisco Azcúe no se intimidan por lo apertrechados en que se encontraban, con dos cañones de pequeño calibre, dos baterías que dirigía Juana Ramírez la Avanzadora y coordinaba el oficial Felipe Carrasquel, la confianza en sus 500 jinetes colocados de tal modo que podían accionar en cualquier intento del enemigo, la ayuda del Cacique Guanaguanay con sus indios flecheros, logrando reunir un ejército de 700 hombres y mujeres, que les daban seguridad para defender a Maturín, si a esto les agregamos el ímpetu de sus acciones revolucionarias, les era imposible al enemigo arrebatar lo más preciado del ser humano su libertad.

 El General Antonio José Sucre en Maturín

Entre los 700 soldados se encontraba el joven Antonio José de Sucre de 18 años de edad, quien participó en la Tercera Batalla de Maturín como un soldado raso u ordinario de poca experiencia en el campo de batalla. Así lo hace saber nuestro padre Libertador Simón Bolívar, en su libro (1825) Resumen Sucinto de la vida de Antonio José de Sucre:

 “Cuando los generales Mariño, Piar, Bermúdez y Valdés emprendieron la reconquista de su patria, en el año 1813, por la parte oriental el joven Sucre les acompañó a una empresa la más atrevida y temeraria. Apenas un puñado de valientes que no pasaban de ciento, intentaron y lograron la libertad de tres provincias. Sucre siempre se distinguía por su infatigable actividad, por su inteligencia y por su valor. En los célebres campos de Maturín y Cumaná se encontraba de ordinario al lado de los más audaces, rompiendo las filas enemigas, destrozando ejércitos con tres o cuatro compañías de voluntarios que componían todas nuestras fuerzas. Quinientos paisanos armados, mandados por el intrépido Piar, destrozaron a ocho mil españoles en tres combates en campo raso. El General Sucre era uno de los que se distinguían en medio de estos héroes”. P. 09

Respuestas de los Generales Piar y Azcúe

al temerario Monteverde:

Si hubo un tiempo en que las fementidas promesas fueron capaces de engañar a los americanos y bajo de ellas experimentar la porción de males que sabe el mundo entero padecieron tantas honradas familias, rompiese la venda que los cegaba, y disipase la negra nube que ocultaba un jefe como vos, que con rostro sereno entregaba los inocentes pueblos al furor y a la seña de hombres bandidos e inmorales. Con este conocimiento, el pueblo de Maturín, sus virtuosos moradores y los jefes que lo mandan solo se encuentran con las laudables intenciones de defender su libertad hasta perder la vida.

Cuartel de Maturín, 25 de mayo de 1813

Manuel Piar y José Francisco Azcúe

      

A las 8 de la mañana se inicia la Batalla

El capitán general Domingo Monteverde, al leer la respuesta de los generales Piar y Azcúe, inicia la batalla a las ocho de la mañana, pero los compatriotas dirigidos por el general en jefe Manuel Piar y Francisco Azcúe con apenas 700 compañeros, le propinaron completa derrota al representante español, quien se hizo acompañar de dos mil hombres para tomar la plaza de Maturín. Después de cinco horas de combate, el Jefe peninsular, huyó dejando en su lastre más de quinientos muertos, prisioneros, artillería, fusiles, pertrechos y su propio equipaje.

 En este combate participó elComandante Guanaguanay, punta de lanza, coraje y fuerza patria a favor de la libertad, trasladándose desde Punceres hacia Maturín, pasando el río Guarapiche que lo bordea para estar presente con su gente y enfrentar al capitán general de Venezuela Domingo Monteverde, en esta Tercera Batalla gloriosa de la historia de Venezuela. A la una de la tarde cinco horas después, culminan los enfrentamientos, según consta del oficio difundido por el propio Capitán General, fechado el 26 de mayo de 1813 en Barcelona. Francisco Javier Yanes, político venezolano que nació en 1776 y murió en 1846, presenta en su libro Historia de la Provincia de Cumaná, el siguiente escrito cinco días después de la batalla:

Informe del Ejército Republicano

“Cuartel de Maturín, 25 de mayo de 1813. 1º de nuestra restauración. José Francisco Azcúe. Manuel Piar. Al Comandante de las tropas españolas. “A las siete de la mañana del 25 del corriente. Su jefe Monteverde mandó hacer alto, y remitió con un parlamentario la intimación de que se le rindiese la guarnición dentro de dos horas. Recibida la contestación se rompió el fuego a que se contestó por nuestra parte con tanbuen acierto, que el primer cañonazo les quitó tres hombres, el segundo otros tres con un abanderado, y así sucesivamente en aumento hasta que a poco rato se vio obligado el jefe enemigo a prevenir la retirada. Aunque Monteverde en su marcha aseguraba el triunfo de la campaña, conoció el peligro de la retirada en un evento desgraciado; la previno a su tiempo creyendo que siempre sería tan fácil querer y mandar como ejecutar con suceso; pero en este momento le hizo ver un capitán de las compañías de Santa Marta la dificultad de realizarlo sin perecer el ejército, y la necesidad de apurar el ataque hasta vencer. Así lo hizo el conquistador, pero con tan mal éxito, que no sólo pereció el ejército, sino que también hubiera perecido él mismo a no ser por una casualidad, y las medidas anticipadas que el General tenía acordadas con respecto a su persona y agregados inmediatos”. (P. 86)

 Pasada la una de la tarde, los nervios, el cansancio y la fatiga de los soldados se confundían con la alegría de haber triunfado contra el propio Capitán General de Venezuela; gritaban, comentaban entre ellos la estrategia desplegada, como también lamentaban las muertes de patriotas que lo dieron por el todo, entre ellos la del Cacique Guanaguanay quien vino de Punceres con toda su tribu.

GUANAGUANAY, INDÓMITO GUERRERO DEFENSOR DE MATURÍN, EL 25 DE MAYO 1813

 Guanaguanay se ganó el pedestal de inmortalidad cuando con su gente expresó compromiso patriótico y revolucionario tras los pasos y estrategias del General en Jefe Manuel Piar, máximo Comandante en lo civil y militar de la plaza de Maturín. El Cacique fue pieza coyuntural de la Tercera Batalla Heroica de Maturín, porque la participación de los indígenas con flechas envenenadas, desactivó el cuerpo de caballería realista al iniciarse la refriega, seguidamente Guanaguanay con su gente usa sus lanzas, logrando la desorganización enemiga, espacio que tomaron los patriotas y cobijando parte de la avasallante estructura militar española, saliendo estos derrotados por las acciones conjuntas de Guanaguanay con sus indios y los soldados patriotas independentistas dirigido por el máximo jefe, General Manuel Piar.

 Dentro de esta concepción, se indagó la fuente bibliográfica del Padre Jesuita Hermann González Oropeza (1985), en su libro Historia del Estado Monagas, donde cita a su vez la obra los Orientales de García Tosta (1976):señala cito: “El único nombre propio indígena que nos conserva el relato es el de Guanaguanay, cuya presencia era ansiada para el momento final del asalto que dirigía Monteverde en persona (p. 219) y cuya llegada con sus leales indios fue importantísimo refuerzo en la derrota de Monteverde (p. 225). Un refuerzo oportuno y audaz porque supuso pasar a nado el Guarapiche ?con sus bateas, sus manares y con provisiones (p. 226). Era, dice García Tosta, la raza conquistadora o vencida, acudiendo presurosa a formar bajo las banderas que en cualquier forma representarse su independencia perdida hacía tantos lustros”. (P. 363)

 El Cacique Guanaguanay, vivió en la comunidad indígena Punceres ubicada en la parte Norte del estado Monagas a 40 minutos de Maturín, fue bautizado en la religión católica con el nombre de José Miguel, por tener esta comunidad influencia cristiana que data de 1731, fundada por Fray Miguel de Villalba, la cual representa el icono de la resistencia, de baluartes hombres y mujeres de la etnia Chaima, donde acudió Manuel Piar en busca de refuerzo y ayuda para la causa libertaria.

 El máximo jefe en lo civil y militar del sitio de Maturín era el general Manuel Piar, quien se trasladó con parte de su oficialidad a la comunidad indígena Punceres, a parlamentar con el Cacique José Miguel Guanaguanay por el asecho que le tenían a sus milicias en Maturín, el gobernador de Barcelona Fernández de la Hoz y el T/Cnel. Remigio Bobadilla; Piar obtiene el apoyo necesario de la representación indígena encabezada por su líder Guanaguanay, consciente de su responsabilidad patriótica en esta importante comarca distante del sitio de Maturín, pero ubicada dentro del espectro geográfico de la Provincia de Cumaná.

 El jefe chaima de esta respetable tribu alistó a su gente con parte del pertrecho que le proporcionó el ejército patriota y se vino a todo riesgo a manifestar su vigor en pro de la independencia y soberanía nacional. Conscientes están los grandes hombres de su compromiso y responsabilidad con su patria chica, porque de ella aprenden a quererla y sentirla como madre naturaleza que les dio su ser y asiento para convivir mancomunadamente dentro de su espacio territorial, donde solo quedan ruinas de ese pasado heroico de los ancestros revolucionarios.

 El Comandante Guanaguanay, después de recorrer larga travesía desde Punceres hacia Maturín, pasar los caudalosos ríos Punceres, Orocual, Aragua y finalmente el Guarapiche se hizo presente con su gente a la orden del General Piar, en la planicie de los Guaro y el Alto del Otero (hoy Alto los Godos), impulsó sus ideales de libertad e imprimió con sus huellas el coraje del espíritu de soberanía de los hombres de raza originaria, a detener al Capitán General de Venezuela Domingo Monteverde, simbolizando el valor insoslayable de la resistencia indígena en los predios de Maturín que datan desde el siglo XVII.

 Guanaguanay, viene a profundizar la herencia cultural y patriótica del pueblo soberano de Venezuela y en especial el de Maturín y Punceres, donde ha sido testimonio fehaciente de muchos hechos independentistas, sirviendo de motivo para que la gente conozca las hazañas patriotas a través del tiempo. Revivir y rescatar los valores autóctonos regionales e históricos de nuestro estado, enriqueciendo la identidad legítima en pro de contribuir con perfiles propios de nuestros antecedentes, sustentada en la cultura auténtica del venezolano.

 El Cacique Guanaguanay es expresión de resistencia de la fuerza aborigen que constituían la geografía de lo que es hoy el estado Monagas, porque llevaba en su sangre la bravura del Indio Maturín, de la Reina de Guácharo, Toronorín y el coraje de tantos naturales que demostraron resistir hasta morir por la causa de una República libre e independiente, porque por sus venas corría el valor, pudor y orgullo de los indígenas que lucharon a todo trance por la emancipación, entre los que podemos contar Achacapraca, Iguanaima, Tuapocan, El Indio Herrero, Cunaguara, Canaguaima y Cayaurima.

 INFORME DEL CUARTEL GENERAL PATRIOTA EN MATURÍN,

 30 DE MAYO DE 1813

             “En el campo de batalla quedaron muertos de los enemigos 479 soldados, 27 oficiales de la plana mayor, con muchos heridos y prisioneros. Se tomaron tres cañones, de los cuales dos eran de ocho, y uno de cuatro, un morterete con sus correspondientes granadas, un cajón de hachas, una gran cantidad de pertrechos, fusilería, cajas, banderas, etc., seis mil pesos en plata, los cofres del General y algunos oficiales, y por decirlo de una vez un botín que alcanzaría a cuarenta mil pesos. La victoria fue tan completa que hasta la famosa música del batallón militar de Caracas cayó en nuestro poder”. Yanes p. 87.

 El Secretario de Estado y del Despacho de la Gobernación de Ultramar en Puerto Cabello, Pedro Urquinaona y Pardo, en sus escritos de 1820, refiere el parte militar de acuerdo a la versión del Capitán General de Venezuela: “Monteverde dando parte de esta acción a Juan Tiscar, su interino en el mando de Caracas, dice en la misma fecha del 30 de mayo: Ataqué a Maturín el 25 con una intrepidez asombrosa: se rechazó su caballería por tres veces, pero por último los enemigos arrollaron la nuestra y ambas el cuerpo de reserva; lo que causó una dispersión general: y yo escapé de milagro[2], y he pasado trabajos que nadie se podrá figurar; pero felizmente lo cuento. El punto de Maturín, es de mayor consideración, no como me lo han pintado siempre. Su situación local el más diabólico.” P. 139

 Estas versiones de historiógrafos de la época, nos hacen ver que el ejército de Monteverde, era superior al que tenían los generales Manuel Piar y Azcúe en el poblado de Maturín. No se explica que tenía 230 hombres y quedan 479 de ellos muertos.

 INFORME DEL MINISTERIO DE GUERRA REALISTA

 EL 12 DE JUNIO DE 1813

Continúa diciendo el Secretario de Estado: Olvidado Monteverde de la intrepidez asombrosa con que atacó a Maturín, el 25 de mayo, y de la severa intimación que precede, dijo al ministerio de guerra el 12 de junio de 1813 lo siguiente: “Deseoso de tranquilizar la Provincia de Cumaná, interponiendo proposiciones razonables antes de usar las armas, me traslade a las inmediaciones de Maturín con un pequeño ejército, más para hacerme respetar que para obrar y poder conseguir que mis proposiciones de conciliación fuesen oídas a la sombra del temor. A penas llegué a dicho destino, cuando di principio a mis negociaciones con los rebeldes que allí se hallaban arrochelados; pero como poseían un punto ventajoso bien artillado y un crecido cuerpo de caballería y otro respetable de infantería; y por otra parte fuesen avisados del pequeño ejército que me acompañaba[3], fueron oídas con desprecio mis palabras de paz y conciliación y sucesivamente atacado y empeñado en una acción, sino hubiese sido preciso contener el torrente que me invadió. Después de cinco horas de un horroroso y sangriento fuego de una y otra parte perdí los mejores oficiales de mi ejército y como cien hombres, y con la notable falta que me hicieron aquellos, el resto de mis tropas se dispersaron, y tuve que replegarme precipitadamente con el secretario Doctor Antonio Gómez, el estado Mayor y la guardia de lanceros, al cuartel general de San Mateo, donde progresivamente se me iban reuniendo los soldados dispersos, habiendo padecido los enemigos un gran destrozo”. Pp. 140-141

En ese momento cabizbajo por la derrota, fue noticiado de las convulsiones militares y políticas que se estaban desarrollando en la capital de la Provincia venezolana (Caracas); descansó poco y se retiró con la celeridad del Rayo.

En el centro del poder de Venezuela, Monteverde reemplazó a Tiscar por el Brigadier Fierro, hombre opacado, sumiso y nulo, pero le tenía mucha confianza. Luego se fue a Valencia, donde era necesaria su presencia por una tempestad política del lugar que amenazaba el occidente del país.

Al pueblo de Maturín que resistió con valor en los predios del Alto de los Godos y la planicie de los Guaros, se le debe brindar fraternal ovación en memoria de las cinco batallas registrada durante los años de 1813 y 1814. La Tercera Batalla frente a Maturín,Honra la memoria de la Parroquia Alto de los Godos, asentada en tierra revolucionaria e independentista, establece encuentro de relevancia histórica en las páginas triunfantes de la Venezuela soberana, que sembró sus recuerdos en el ámbito maturinés,  siendo un acontecimiento de acentuado impulso para la investigación nacional y local, donde ha sido notable el concurso fecundo de cronistas e historiadores, en la articulación  de los más diversos segmentos de la historia monaguense.

Los realistas Teniente Coronel de Artillería Don Antonio Bosch y el Capitán de fragata Don Pedro Cabrera, murieron en la refriega, fueron sepultados con los honores militares de atributo a los altos oficiales de los ejércitos patriotas o realistas.

El escritor Pedro Elías Marcano. 1909. En su libro Defensa Patriótica de Maturín en 1813, enumera los diferentes grados militares de las personas que participaron en las gloriosas Batallas de Maturín: Los nombres subrayados tienen descendencias en Maturín.

  • GENERALES: José Tadeo Monagas, Andrés Rojas, Francisco Carmona, Jesús Barreto, Lucas Carvajal, Francisco Rojas, José Gregorio Monagas, Pedro Hernández, José Eustaquio Orta, Antonio Sotillo, y Antonio José de Sucre que participó como ordinario (soldado raso), culminando su carrera militar con el grado de Gran Mariscal de Ayacucho.
  • CORONELES: Manuel Antonio Fernández, Francisco Carvajal (a) Tigre Encaramado, Manuel Inocencio Villarroel, José Ribero, Rufino Peralta, Manuel Longares, Juan de Dios Infante, Leonardo Infante, Juan Antonio Mina, Manuel Arévalo, Pedro José Goitia, y Francisco Monagas.
  • COMANDANTES: Diego de Rivas, Pedro Sánchez de Gordon, Froilán Peralta, José María Amaya, Luis Calderón, José Manuel Torres, José Miguel Guanaguanay, Felipe Carrasquel, Vicente Lara, Miguel Pérez de Aguilera, Jesús Montoya, Ciriaco Díaz, Marcelino Villanueva, Pedro Correa,  Juan Bautista Gricell, Fernando Rondón, el Mayor Juan Lorenzo Jaramillo, y el tambor Fernando García.
  • CAPITANES: Vicente, Calixto y Mariano Villanueva, Crisóstomo Barreto, Marcos Rojas, Francisco Domínguez, Juanico Medina, Juan Febres, Francisco Ceballos, Domingo Rojas, Lorenzo Rodríguez, Isidro Sifontes, Pedro Sifontes, José Rauseo, Inocencio Mago, Pedro Bastardo, y Felipe Carrasquel hijo.
  • OTROS OFICIALES: José Joaquín y Antonio Vicente Cabezas, Etanislao y José Miguel Ramírez, José y Nicolás Barreto, Gregorio y Luis Pérez de Aguilera, Manuel y Nicolás Luna, José María Valenzuela, el mocho Florencio Medina, Felipe Rodríguez, José Gabriel Chávez, Pedro Franco, Manuel García, Pedro Calanche, Manuel Lara, Aquileo Mota, Gregorio Medina, el Corneta Teco, tambores Fernando Arismendi, y Hermenegildo Prieto, José Miguel Fernández, Juan Campo Solórzano, Manuel Mago, José Silverio Goitia, José Antonio Rodríguez, Pedro yegues, José Antonio Sosa, y Manuel Baltazar Bastardo.
  • MUJERES: Juana Ramírez la Avanzadora, Graciosa Barrozo de Sifontes, María Antonia Ramírez, María Josefa Rodríguez, Dolores Betancourt Mota,  María Romero,  Vicencia Gómez, Lorenza Rondón, Marta Cumbale, Juanita Ramírez, María Isabel, María Rodríguez, Juana Carpio, Luisa Gutiérrez, Isidora Argote, Valentina Mina,  Carmen lanza, Rosa Gómez, Eusebia Ramírez, Guadalupe Ramírez, Rosalía Uva, y Josefa barroso.

 Familias que vivieron y participaron en las batallas de Maturín, según el escrito Pedro Elías Marcano (1909)  

  • Los Fernández, de la provincia de Caracas: hijos de don Manuel Fernández de Miranda, y de doña Rosalía Jiménez de Castro.
  • Los hermanos Manuel Antonio, José Miguel y José Ramón Fernández vivían en el pueblo de Santa María de Ipire hasta 1.797.
  • Luis, José Jesús, Nicolás, Felipa, Cecilia, María Antonia y María Francisca Barreto eran naturales de Cumanacoa e hijos del Capitán Crisóstomo Barreto.
  • Los hermanos Andrés, Francisco, Marcos, Bartolo y Germana Rojas, naturales de San Sebastián, Estado Aragua.
  • Miguel Pérez de Aguilera y sus hermanos Gregorio y Luis estaban domiciliados en Aragua.
  • Fray Fernando Pérez de Aguilera y Pbro. Manuel Gregorio Pérez Fariñas, quien por ser patriota estuvo preso.
  • Comandante Miguel Pérez de Aguilera, abuelo materno del General José Miguel Barreto, dejó de existir combatiendo en la última acción de Maturín, 11 de diciembre de 1.814.
  • Los hermanos Eugenio, Lorenzo, Felipe y María Josefa Rodríguez, sus padres José Antonio Rodríguez y Ángela Sandoval y Malpica, de familia valenciana.
  • José Silverio Goitia, su hijo Pedro José Goitia, Dolores Betancourt Mota con su pequeña hija Eulogia Rodríguez, Juan Bautista Gricell, Aquileo Mota, José Rauseo, Pedro Calanche, José Gabriel Chávez, el tambor Fernando García, el corneta Teco y Nonato Morillo, llegaron de Camaguán a Maturín en la emigración de 1.812.
  • Los Rodríguez eran del Yaracuy, y Lorenzo perdió la vida en el tercer combate, 25 de mayo de 1.813. Los Goitia eran margariteños; Gricell y Rauseo, de la isla de Martinica; Calanche, maracaibero; Chávez, García, Teco y Morillo de otros lugares.
  • Manuel y Nicolás Luna, de nacionalidad española, el primero pereció el 11 de diciembre, comandando la culebrina de la batería de las Mujeres; y el otro se ausentó de Maturín sin que su familia supiese más de él.
  • los Ramírez Lira, de los Pérez de Aguilera y algunos Villanueva, eran cumaneses, Francisco Carmona, Manuel Inocencio Villarroel, Diego de Rivas, Pedro Sánchez de Gordón, Froilán Peralta, Rufino Peralta, José María Amaya, Felipe Carrasquel, José María Valenzuela, Francisco Domínguez, Manuel Lara, Inocencio Mago, Manuel Mago, Manuel García, José Antonio Sosa, Fernando Arismendi y Hermenegildo Prieto.
  • La familia Mina, hijos y vecinos de Maturín, manifiestan que era natural de Güiria.
  • José Eustaquio Orta, José Miguel Guanaguanay, Jesús Montoya, Francisco Ceballos, Juanico Medina, que en Areo murió de 107 años de edad en 1.879 u 80, Felipe Carrasquel hijo, Pedro Bastardo, Florencio y Gregorio Medina maturineses.Fernando Rondón y Juan Febres, de Areo.
  • Lucas Carvajal, Juan Antonio Sotillo, Manuel Arévalo, Domingo Rojas, Pedro Sifontes, Isidro Sifontes y Manuel Baltazar Bastardo, de la provincia de Barcelona.
  • Francisco Carvajal (a) Tigre Encaramado, aparece en la historia escrita por Baralt y Díaz como maturinés; en algunas publicaciones de Barcelona como hijo de aquella provincia; y su biznieta Teodora Carvajal, residente en la ciudad de Maturín, asegura que era de Aragua de Barcelona, pues así se lo oyó decir repetidas veces a su madre Quintina Carvajal y a su abuela Juana Carvajal; afirmando también que ésta, su abuela, y María Rosario, hijas de Tigre Encaramado, llegaron muy chiquitas a Maturín, donde nació su otro hermano Juan Carvajal.
  • Juan de Dios y Leonardo Infante, de Chaguaramas. Luis Calderón y Pedro Corres., se trasladaron del Guárico a Maturín. Juan Campo Solórzano, antes de ser vecino de Maturín lo fue de Cumaná. Ciriaco Díaz de Orituco, murió en Maturín a la edad de 97 años en 1.882. Vicente Lara, valenciano. Juan Lorenzo Jaramillo del Sombrero.
  • Juana Ramírez la Avanzadora, hija de Guadalupe Ramírez, afrodescendiente. Tuvo familia en Guacharacas cerca de Maturín, donde falleció y sus restos mortales están sepultados en el cementerio de San Vicente en el Mausoleo denominado Santuario Patriótico del estado Monagas. Se asegura que nació en Chaguaramal del Cantón Maturín.
  • Doña María Antonia Ramírez, esposa primero del español don José Morales y después del señor Roque Cabello; Vicencia Gómez, casada con el Capitán José Rauseo; María Rodríguez, mujer de Pedro Franco; y Juanita Ramírez, que a caballo y con traje varonil formaba entre los jinetes, muriendo de un balazo en el tercer combate, eran cumanesas.
  • Marta Cumbale y valentina Mina, de Güiria.Doña Graciosa Barroso, consorte de don Isidro Sifontes, María Romero de López, Josefa Barroso y Juana Carpio, de la provincia de Barcelona.  Rosa Gómez, que murió en Punceres, maturinesa.
  • Lorenza Rondón, hermana del Comandante Fernando Rondón, salió herida en una pierna y feneció en su nativo pueblo, Areo, el año de 1.868 o 69.
  • Dolores Betancourt Mota, esposa de Lorenzo Rodríguez, y María Josefa Rodríguez casada con el cumanés Ignacio Blondel. Carmen Lanza y Luisa Gutiérrez, guariqueñas. Isidora Argote, quizás era de Caracas. Eusebia Ramírez, murió en Cumaná. Guadalupe Ramírez, esclava de las Ramírez Ramos. Rosalía Uva, de Puerto Cabello, fijó su último domicilio en San Joaquín de Barcelona.

 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Ir a la barra de herramientas