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Sep 16

PRIMERA BATALLA DE MATURÍN

Primera Batalla de Maturín

       20 de marzo de 1813

  • El ingreso del enemigo ocurre por el “paso real” del río, donde está hoy el nuevo distribuidor del Bajo Guarapiche.

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Los soldados patriotas posesionados de Maturín, bajo las órdenes de Manuel Piar y Francisco Azcúe, fortificaron sus puestos de combates, y día a día manejaban todas las estrategias militares para resistir eventuales enfrentamientos. Desde esta posición los comandantes tanto en lo militar como en lo civil aumentaron considerablemente en número de sus tropas y se vincularon a la población con verdadero patriotismo, donde ponían de manifiesto el deseo de consolidar la libertad suprema desde Maturín, hasta los confines de Venezuela.

Los jefes estimaron pertinente seleccionar el alto del cerro Colorado hacia Puerto Arturo (Hoy distribuidor del Bajo Guarapiche), y hacia el Nor-Oeste cerro Colorado, como escenario para enfrentar cualquier contingencia necesaria de guerra que se presentase, buscaron ayuda de hombres y mujeres y los entrenaron para evitar a cualquier trance la toma nuevamente del poblado, por parte de efectivos militares que obedecían el poder monárquico español. Allí brillaba el patriotismo de militares y civiles, encabezados por el General Manuel Piar y su lugarteniente el Ingeniero Francisco Azcúe, unísonos a más de 500 soldados, que en menos de un mes lograron agrupar a miliciano y combatientes por la causa de La libertad, porque estaban claro de los desmanes de los godos invasores, violadores descarados de los espacios territoriales, sin saber que Maturín contaba con hombres y mujeres con alta moral espiritual, dispuestos a mantenerse en pie de lucha a sudor y sangre, para jefaturar la conciencia revolucionaria nacional.

 

Maturín, rancherío construido de bahareque y pajas, las puertas muchas de ellas protegidas de palmas de moriche o cuero de ganado, existían pocas casas de baro con techos de tejas y pisos de ladrillos, incluso la Iglesia. Desde el punto de vista militar, el teatro de operaciones en Maturín, es una planicie que la favorece estratégicamente hacia el Norte, porque el paso hacia la ciudad real de Boquerón es un valle, de tal manera que la panorámica del cerro Buena Vista y cerro Colorado es extraordinario para detectar cualquier movimiento de soldados realistas procedentes de Aragua. Pedro Elías Marcano, 1909, describe sus orientaciones geográficas de las siguientes maneras: “por el Norte, los barrancos dominando el puerto de la Tejería y el paso real del río Guarapiche, vía de Chaguaramal; por el Sur, el caño que nace en la laguna del Pavón en el bajo de la Cruz de la Paloma; por el Este, terreno lagunoso; y por el Oeste la hondonada del jagüey, cuya profundidad es de treinta metros poco más o menos, sitio de abastecimiento del preciado líquido para los vecinos. Por el Suroeste salida hacia Barcelona, y la del Este que pasando por los vecindarios de las Cocuizas, Campo Alegre, Pararí y Camarón, concluye en el puerto de Caño Colorado”. (P. 16)

 

Llegó el mes de marzo de 1813. Allí firme como valerosos soldados de la defensa de esta localidad, consolidaban sus puestos de vanguardia; y llega a los oído de Monteverde de la toma de Maturín en la provincia de Cumaná, éste envía 300 hombres bien armados y disciplinados al mando de Antonio Zuazola, para que desalojara a los patriotas de Maturín; al llegar el 16 de marzo a la villa de Aragua, cometió los más grandes desmanes en contra de los derechos humanos de esta importante comunidad ubicada a dos horas de Maturín, como lo dice Baralt y Díaz. 1841. “Cometió en el tránsito las mayores violencias, persiguiendo sin distinción como enemigo a cuantos americanos encontraba, quemando las casas, talando las sementeras. A los prisioneros pasó por las armas, y luego llamó de paz a los vecinos de la villa de Aragua que temerosos andaban a leva y montes por la tierra. Muchos escarmentados con las pasadas perfidias no se fiaron: otros inocentes y candorosos se presentaron con sus familias, tanto más tranquilos, cuanto que eran gentes quietas que no se habían metido en nada. Hombres y mujeres, ancianos y niños fueron desorejados o degollados vivos”.  (p. 113)

 

Zuazola fue el malvado realista godo que envió el capitán General para acabar con la gente de Maturín. “Las fieras matan por necesidad, por instinto; solo el hombre mata por placer y éste era el más fiero y atroz de los nacidos”, pues, para congraciarse con su jefe mandaba cajones llenos de orejas a Cumaná, y las mismas la recibían con salvas en la capital de la Provincia, siendo utilizadas de adornos en los sombreros de los catagalanes.

 

Los militares republicanos, entrenaban a los soldados diariamente, hicieron trincheras en el cerro Buena Vista, construyeron zanjas de refugios con cañones, y prepararon escuadrones de lanceros en puntos estratégicos para la defensa del sitio de Maturín.

El 18 de marzo el ejército realista o godos, llega a las sabanas de la ciudad real de Tipuro, a legua y media de Maturín, inmediatamente el garita notifica a los generales Piar y Azcúe de la aproximación de la caballería imperialista, quienes ordenan rápidamente a los soldados ubicarse en los puestos de defensa de caballería, infantería y trincheras, las cuales eran conocidas como brocoyes, donde había artillería de largo alcance. El 19 de marzo los realistas empiezan a hostigar sin avanzar del paso real del Guarapiche a los patriotas ubicados estratégicamente en el cerro Buena Vista (el Banqueado, Cruz de los Marineros, final de la calle Bomboná o Cruz de Mateo Manaure etc.), igualmente toman posición en el cerro Colorado donde ahora está el barrio la Carbonera.

 

El Primer “Vuelvan Caras” de la historia venezolana se dio en Maturín. El gobernador de Barcelona Don Lorenzo de la Hoz se unió a Zuazola con 1500 soldados y atacó el 20 de marzo a Maturín por cerro Colorado, o sea a una milla de distancia del paso real del Guarapiche, por donde está ahora el barrio la Carbonera y el hotel Morichal Largo. Manuel Piar con 500 hombres hizo frente a estos feroces e implacables asesinos que no pudieron romper las barreras del Guarapiche; el General Manuel Piar con sus más cercanos colaboradores, emprenden la estrategia militar “Vuelvan Caras”, huyen de sus puestos de defensa y el enemigo avanza tras de ellos, y llegan un poco más del cerro Colorado hacia la ciudad; de inmediato ordena el General Piar y Azcúe el ataque, destrozando a la infantería realista y escuadrones de caballerías que se aproximaban a la cima del cerro Colorado y Buena Vista, también reciben sus descargas de lanzas y cañones, dejando estelas de heridos y muertos. Así los soldados revolucionarios consolidan el éxito de la jornada de guerra, como lo dice Baralt y Díaz, 1841: “Los patriotas a una señal del jefe volvieron Caras, y dando de firme sobre los comandos realistas, los desbarataron y rompieron de tal manera, que pocos lograron escapar de la derrota”. (P. 114).

 

Igualmente el historiador Pedro Elías Marcano en su libro: Defensa Patriótica de Maturín, argumenta que “Lorenzo de la Hoz, en representación de la gobernación de Barcelona, amaneció el 18 de marzo en Tipuro (lugar cerca de Boquerón) y el 19 hizo algunos movimientos de guerra pero no avanzó por lo fortificado en que se encontraban los patriotas al otro lado del río Guarapiche, sector Buena Vista, inclinación excepcional apropiada para visualizar al enemigo; atacando con fuerza el 20 de marzo, argumenta Marcano. Con el ataque sorprendente y premeditado de la Hoz y Zuazola, quienes impotentes para rehacerse y enderezar su acción, o lograr siquiera una retirada en orden, ya no tuvieron tiempo sino para correr. La caballería patriota los persiguió; y ellos fueron a parar a Aragua dejando en el trayecto muertos, heridos y dispersos pertrechos, armas, y equipajes, saliendo los vencedores con pocas pérdidas”. P. 18

Esta primera batalla heroica de Maturín, llenó de laureles gloriosos a los patriotas revolucionarios, porque reafirmaron para siempre el estigma de la nacionalidad del pueblo, estableciéndose el deber moral e histórico para exaltar el heroísmo de hombres y mujeres dispuestos a consolidar su libertad sobre cualquier circunstancia, y ser ejemplo de valentía en los campos de batallas, honrando para siempre la soberanía del suelo sagrado de Maturín, apegado a la reafirmación de la identidad regional y cumbre de conciencia libertaria y revolucionaria, enmarcada en esta primera jornada, símbolo de lealtad, ante los esfuerzos de indómitos soldados y civiles, como lo dijo el General en jefe Manuel Piar: “nos encontramos con las laudables intenciones de defender la libertad, hasta perder la vida”.

 

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