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Ene 22

Evolución Espacial de Maturín

Maturín a la expectativa de los cambios urbanos

Maturín llega a un cuarto y medio de siglo después de su fundación en busca del encuentro con su gente, tal argumentación es la del profesor Edgar Rondón, Cronista de la Parroquia Alto de los Godos y Coordinador de Acervo Histórico del Municipio Maturín, -dice- que con esta premisa se puede estudiar el espacio geográfico desde 1760, cuando el sacerdote católico Fray Lucas de Zaragoza, constituye la comunidad cristiana en honor a San Simón y San Judas Tadeo de Maturín. De allí se marcan las dinámicas sociales, económicas y políticas dentro del contexto tiempo y espacio de esta importante ciudad con una acentuada identidad político territorial desde el punto de vista colonial, independentista y contemporáneo, que la hace visible a los cambios dentro del crecimiento urbano.

En estos 252 años de la fundación de Maturín, se ha reflejado el cuánto y el cómo de los hechos transcurridos, por su ubicación estratégica en el Oriente venezolano. Por ejemplo, dice el cronista Edgar Rondón, en los siglos XVII y XVIII los europeos españoles, holandeses, franceses e ingleses, entraban por la Boca del Drago del mar Caribe, pasaban por el río San Juan, caño Francés y el Guarapiche para comercializar con la población Maturinés, importante puerto en venta de pieles, granos, ganados, guacamayas, especies y otros elementos fundamentales en la cotidianidad de la dinámica social y económica, siendo su gente la matriz esencial de esta configuración espacial desde 1760, donde se involucra uso de la tierra, actividad económica, construcción de vivienda, vialidad e intervenciones propias ancestrales de poblaciones de Guaraos, Caribes y Chaimas.

 En todo cambio está claro que las personas no pueden ser analizadas aisladas de su entorno, porque sin la participación del hombre no hay desarrollo ni cambio en la dinámica espacial, económica, social y política, involucrando el escenario del devenir antropológico de la sociedad maturinesa, donde su nombre de pila nace en 1653, cuando los sacerdotes franceses Pedro Pelleprat y Dionisio Mesland, residenciados en la isla de Martinica, incursionan hacia tierra firme por el Guarapiche, bautizando a un cacique con el nombre Maturín en una comunidad indígena de Caribes, Guaros y Chaimas en honor a un santo venerado en Francia con el mismo nombre de la capital monaguense ubicada entre los ríos Amana y Guarapiche, cuyo nombre se perpetuó dentro de la geografía maturinesa, siendo –argumenta Rondón- el ascendente del Cacique Maturín que se enfrentó a los españoles en diciembre de 1718.

 El proceso histórico de Maturín, se fue estructurando de acuerdo a la dinámica espacial, permitiendo ilustrar los rasgos de transformación progresiva de ocupación, crecimiento poblacional e industrial, áreas verdes, vías de circulación y su conectividad como parte de la configuración territorial, explicando los eventos desde el punto de vista tiempo espacio dentro de las redes discursivas de escritores, historiadores y cronistas, a modo de leyes, ordenamientos y normas establecidas a lo largo de su constitución como ciudad, pasando a lo largo de su historia a Misión, Doctrina, Parroquia Eclesiástica, Cantón, Departamento, Sección, Provincia, Capital de estado, Distrito y por último Municipio Maturín. Todos estos elementos –prosigue el cronista Rondón- son muy importantes porque están dentro de la sintonía del proceso histórico de los pueblos, orientados en los diferentes fenómenos del acontecer de las sociedades de Venezuela y el mundo, que legitiman su rico caudal en lo social, económico, político y cultural, donde se incluyen las variables urbanas, topografía, condiciones geológicas, densidad de población, y dotación de servicios básicos, que de una u otra forma han contribuido a la expansión urbana.

 A pesar de los cambios sustentables, Maturín ha observado un crecimiento importante socio económicamente parecido como el que acontece en sur América, donde las realidades urbanas evidencian en muchos sectores pobres discontinuidad, contradicciones como lo plantea Eduardo Galeano en su libro: las Venas Abiertas de América Latina. En tal sentido –dice Edgar Rondón- las áreas urbanas de Maturín algunas se han construido bajo normas de arquitectura e ingeniería, mientras que otras por ocupaciones espontáneas de carácter improvisado sin lineamientos técnicos, que hacen vulnerable al espejismo del diseño moderno.

 Evolución de los espacios públicos de Maturín   

Obviamente el siglo XVIII aconteció bajo parámetros de la era colonial muy plegada a las consideraciones de la colonia española, se impuso la retícula para edificar las ciudades, una plaza central y a sus frentes la iglesia y los poderes constituidos, de tal manera –observa Rondón- que la plaza era el centro de la distracción pública, un espacio exclusivo para las familias provincianas, luego el siglo XIX, muy parecido, aunque se inició en Venezuela el proceso de independencia que buscaba la liberación de España e instaurar una nueva concepción política, y por ende una visión de corte nacionalista, arraigada a las costumbres coloniales del imperio, por ejemplo la actual plaza Ayacucho de Maturín, la identificaban como la de los indios porque allí las personas amarraban sus burros cuando venían de paseo o de compra a la ciudad.

Llegamos al siglo XX y Maturín, estrena una configuración territorial, cuando la Constitución del 5 de agosto de 1909, convierte a las provincias venezolanas en estados con sus respectivos distritos, hoy conocidos como municipios. Esta referencia histórica marca el inicio del desarrollo urbano de Maturín, con la construcción en 1910 de la avenida las Palmeras por el primer gobernador del estado Monagas General Emilio Fernández, naciendo el primer espacio público de la ciudad distinto a la plaza. Allí había bancos de madera donde el colectivo se sentaba, especialmente en las tardes y cuando escuchaban el ruido de la corneta del barco que llegaba a Puerto Arturo, donde está el distribuidor del bajo Guarapiche, las personas salían de sus viviendas a presenciar a los viajeros llegar cargados de mercancías y diligencias personales.

Así que las Palmeras, continúa el cronista Edgar Rondón, la denominaban la gran avenida de Maturín, donde empiezan a consolidarse la humanización de la ciudad capital del estado Monagas, dejando de ser tierra de nadie para convertirse en espacio público cobijado por abundantes árboles, o sea lugar apto para la convivencia personal, creándose un cambio cultural que contrasta de la época colonial maturinesa, donde sus vecinos vivían de este espacio con gratitud, confort y belleza.

Luego vinieron otros espacios como las retretas en la avenida Bolívar, después de la seis de la tarde los días domingo, donde se destacaba el director de orquesta Apolinar Cantor; le siguió el Club Maturín, centro social donde las familias de Maturín, solían hacer fiestas de cumpleaños, bautizos, matrimonios y otros, ubicado al comienzo de la avenida las Palmeras, donde está exactamente la Fundación del Niño. El Casino Militar, centro social de mucha importancia, se realizaban eventos con la presencia de Billos Caracas Boys y los Melódicos, mano a mano con las dos grandes orquestas de Venezuela. Después se consolidó otro espacio a los amantes de los toros coleados, con una manga improvisada en la avenida Bicentenario, desde el centro materno infantil Concepción Mariño hasta la Torre Koffel, funcionando después en el estacionamiento del polideportivo y actualmente está ubicado en el parque Chucho Palacios en la avenida Raúl Leoni.

Así empieza el concepto de ciudad, efectos de relaciones sociales, económicas, culturales, tecnológicas, comerciales, comunicacionales y de transporte, acondicionando espacios públicos para el disfrute de la gente, por ser estos sitios lugares de encuentro de sus habitantes, porque la ciudad que el vecino necesita debe tener alma para el disfrute de niños, adultos, mujeres, hombres, jóvenes y viejos, cada quien a su estilo y convivencia.

Siguiendo con los espacios en Maturín, el profesor Edgar Rondón nos presenta una cronología de los espacios de la ciudad cumpleañera en estos 252 años; fuente de soda del aeropuerto viejo, con sede en la actual inspectoría de tránsito, acudían las personas a ver los pasajeros llegar de viaje; el estadio Maturín, luego llamado 23 de Enero, construido en 1940, se realizaban juegos los domingos de beisbol AA, amatel e infantil; fuente de soda Tic Tac y Express, frente a la gobernación; heladería Olimpia; dulcería de las hermanas Garantón, pequeño local famoso por la venta de empanadas de dulce de plátano, ubicado cerca de la plaza Ayacucho donde está el banco Banesco; esquina la Colmena, vendían guarapo de piña con su respectivo golfiado; escenario de radio Monagas, inaugurado en 1948 en la avenida Juncal; lonchería el Picolo;  pasaje Sayé, Mapirito Rico y Pobre, bar restaurant visitado los fines de semana para aprovechar las sabrosas aguas del río Mapirito, funcionó desde 1959; el cine Monterrey; el club los Bee; cine Atlas y así sucesivamente Maturín llega actualmente a 500 mil habitantes con cuatro centros comerciales Sigo, Petrooriente, Monagas Plaza y la Cascada.

Eje cultural redoma Juana Ramírez la Avanzadora, parque la Guaricha

Después de este breve recorrido por los espacios públicos de Maturín, el cronista nos habla de la redoma Juana Ramírez la Avanzadora, construida en 1952 por el escultor Renzo Bianchini, que enlazaba con la avenida Bolívar de esa misma época, siendo una pequeña calle asfaltada con el nombre del teniente Luis Del Valle García, fallecido trágicamente el 8 de junio de 1942 en el sector de Borburata, estado Carabobo. El gobernador Alirio Ugarte Pelayo, trasladó a la calle paralela la nomenclatura de Luis Del Valle García y le asigna el de Avenida Bolívar, donde arborizó en el Día del Árbol, el último domingo de mayo de 1951, reforestada con Caobas pequeñas y medianas, de hasta tres metros de altura aproximadamente, se les colocaron orquídeas y otras parásitas. Para la década del 50 este sitio era muy visitado por las familias maturinesas en unión de sus hijos a disfrutar de los atardeceres de la ciudad, decía las personas, vamos a la “alameda” que significa paseo dentro de árboles.

Según el cronista, el señor Giusseppe Felipetti de origen italiano, recién llegado a Maturín, fue nombrado por el gobernador como el jardinero del estado, quien se encargaba del ornato de la ciudad, en este mismo eje se construyó el liceo Miguel José Sanz en 1951, conjuntamente con la residencia estudiantil que contaba con litera y mesa para compartir los alumnos, en ese mismo año se construyó la escuela Vicente Salias y las instalaciones del Consejo Venezolano del Niño, y así sucesivamente se fue enriqueciendo este eje que actualmente cuenta con museo, catedral, parque recreacional que fortalecen la parte cultural de la ciudad de Maturín.

Cincuenta años después (2012), Maturín recibe una restauración para reforzar el eje cultural antes mencionado, del Paseo de 11 bustos de héroes independentistas entre los que figuran desde el parque la Guaricha hasta el paseo aeróbico: Manuel Piar, Manuel Cedeño, Francisco Bermúdez, José Félix Ribas, Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José Tadeo Monagas, Rafael Urdaneta, Negro Primero, y Francisco Carvajal el Tigre Encaramao, en busca de la integración de nuevos elementos que nutra el concepto de ciudad con verdadera planificación, ordenación, reglamentación y uso característico del espacio urbano, que consolide la metrópolis hacia la humanización del entorno, para dar respuestas  a las necesidades de la gente, posesionándose a la vanguardia de las ciudades modernas, respetuosa de su patrimonio histórico, icónico y cultural.

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