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feb 07

Libro: 200 Años de las 5 Batallas de Maturín

Presentación1

DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS…

 Como Cronista de la Parroquia Alto de los Godos del Municipio Maturín, es de grata complacencia estar plasmando las cinco batallas heroicas independentistas que se libraron en la aldea de Maturín entre 1813 y 1814, años terribles para la nación porque fue el período en que más se derramó sangre por la causa de la Independencia nacional y la autodeterminación de los pueblos, era el tiempo de la consagración de la Segunda República en Venezuela, donde el sitio de Maturín brilló con luz propia en las memorables acciones de profundo patriotismo que dirigieron los generales Manuel Piar, José Francisco Azcúe y otros.

 Los patriotas acantonados en Maturín, resguardaron esta tierra enclavada en la planicie del Alto del Otero (posteriormente llamado Alto de los Godos), meseta de sabanas y árboles gigantes que servían de garita o vigilancia permanente para observar cualquier penetración de soldados realistas o godos hacia nuestra ciudad. Fueron cinco enfrentamientos de guerra contra el imperio español, representada en ese entonces por el Capitán General Domingo Monteverde, canario que mordió el polvo de la derrota por parte de los aguerridos, combatientes revolucionarios dirigidos por Manuel Piar y Francisco Azcúe, líderes del ejército integrado por soldados, reclutas, mujeres como Juana Ramírez La Avanzadora,su lugarteniente Marta Cumbale, Lorenza Rondón que salió herida en la batalla, Graciosa Barrozo de Sifontes, María Antonia Ramírez, María Josefa Rodríguez, Dolores Betancourt Mota,  María Romero,  Vicencia Gómez, Juanita Ramírez, María Isabel, María Rodríguez, Juana Carpio, Luisa Gutiérrez, Isidora Argote, Valentina Mina,  Carmen lanza, Rosa Gómez, Eusebia Ramírez, Guadalupe Ramírez, Rosalía Uva, y Josefa barroso, entre otras amazonas; además de los aguerridos indígenas donde se destacó el Cacique Guanaguanay junto a su tribu.

 Las batallas  que se libraron en Maturín en los meses de marzo, abril y mayo de 1813, y posteriormente las de septiembre y diciembre de 1814, fueron retos bélicos memorables, principalmente la Tercera Batalla desencadenada  el 25 de mayo de 1813, donde las armas nacionales ubicadas en posición de ataque en el llamado sitio de Maturín se cubrieron de gloria, a pesar de la entrega de vidas a la patria de soldados y civiles que regaron su sangre en los predios del Alto del Otero, después llamado Alto de los Godos. Honremos la memoria de esos luchadores y luchadoras que se esforzaron por edificar la cohesión ejército – sociedad civil y reafirmar la soberanía, evitando que el Oriente venezolano callera en mano de los peninsulares.

 El General Manuel Piar y Francisco Azcúe al mando de las tropas integradas por 700 soldados, entre ellos: reclutas, mujeres, e indígenas, se fortificó frente a Maturín en el sitio más prominente para poder visualizar cualquier contingencia y detener el avance de los godos, quienes fueron rechazados y vencidos por cuatro oportunidades sucesivas, llenando de fuerza a la nación venezolana y el preludio para acabar con los invasores extranjeros, a pesar que el ejército realista compuesto de 2.000 godos en sus tres primeras acciones y miles en las dos últimas refriegas perfectamente armados y disciplinados, con abundantes víveres y municiones, donde tuvo que hacer presencia el propio representante del Rey, Domingo Monteverde, en su condición de gobernador o Capitán General de Venezuela,  saliendo derrotado con grandes pérdidas humanas y materiales, al intentar repetidas veces tomar los puestos de mando, teniendo que abandonar el teatro de operaciones frente a Maturín, y ser perseguido por la caballería republicana hasta que se perdió de vista rumbo a Barcelona, para alcanzar la fortaleza de Puerto Cabello donde flameaba la bandera española.

 Doscientos años después, la memoria histórica de estas importantes batallas emancipadoras, es y tiene que ser la esencia del pasado común de la nación, porque el período de la Independencia venezolana fue la época más gloriosa, donde hombres y mujeres pusieron en relieve sus altos intereses patrios, de probados valores que alimentan nuestro orgullo republicano. De allí la necesidad de festejar estas fechas heroicas, que remontan el Olimpo donde se forjó nuestra libertad y soberanía patria, vinculado al recuerdo de compatriotas que consolidaron la libertad suprema de Venezuela en los campos de batallas, fortaleciendo la soberanía y la nacionalidad con las que hoy contamos, gracias a héroes y heroínas insurgentes que evitaron que subyugaran la libertad de Maturín, capital de la actual estado Monagas.

 Las batallas heroicas de Maturín, se suscitaron por la convulsión política que se estableció en Venezuela a partir del 19 de abril de 1810, cuando nace la Primera República en nuestra nación, justificándose la ruptura con el pasado colonial, para dar inicio a la era republicana, premisa fundamental de la historiografía nacional, dando pie a la utopía de una nueva sociedad que mantuvo 13 años de guerra para despojarse definitivamente de 300 años de dominación del yugo extranjero, violador descarado de los espacios territoriales de nuestro país, encontrándose con aguerridos patriotas que pusieron en alto la moral histórica conquistada con sudor y sangre, con miras a propiciar la conciencia nacional revolucionaria, pregonando la máxima del Libertador Simón Bolívar: Maturín, sepulcro de tiranos.

            Concebida la estructura política a partir del 19 de abril de 1810, se fue fermentando valores fundamentales en la unidad de la nación en lo económico, militar, social, administrativo y étnico para dar sentido a una vida pública con nuevo estándares republicanos para nutrir el proceso nacionalista. Es obvio entender que los acontecimientos heroicos de las Batallas frente a Maturín, realizada en los predios de la hoy Parroquia Alto de los Godos, centro de operaciones de los ejércitos contendores, reafirma para siempre el estigma de la nacionalidad de los pueblos. Hoy a 200 años de estas acciones independentistas de Venezuela, es deber moral e histórico, recordar y exaltar a los héroes y heroínas del ayer, como ejemplo paradigmático de valientes compatriotas en los campos de batallas, lo cual debe perdurar en la mente y el corazón de todo el colectivo monaguense.

 La Parroquia Alto de los Godos, es una mina de riqueza histórica centrada en fenómenos sociopolíticos, que ha evolucionado el ámbito local, hacia lo regional y nacional. De esta fuente ancestral y documental han salido a la opinión pública héroes y heroínas, que se han proyectado en el Olimpo de lo imaginario; entre ellos, Juana Ramírez la Avanzadora, que representa el ícono de la mujer vernácula y de recia figuración en las luchas libertarias venezolanas; el otro personaje es el Cacique Guanaguanay que fue pieza matriz para desordenar el ejército realista que pretendía apoderarse del poblado de Maturín, y aquí se encontró con una muralla de hombres y mujeres bajo las órdenes del General Manuel Piar y Francisco Azcúe, para impedir sus pretensiones. Hoy pertenecen a la pedagogía social, la educación popular y artes tradicionales en el conocimiento de la formación venezolana.

 Es de particular interés que los nombres de estos símbolos patrios, se inserten en urbanismos, plazas, escuelas, liceos, por ser parte del acervo histórico del Municipio Maturín, y por ende es de relevante importancia reforzar sus conocimientos a través de la enseñanza de la Geohistoria, para que haya una articulación e integración con el espacio, entendiéndose desde el punto de vista de su contexto interno y externo de la Parroquia Alto de los Godos. En estos casos la participación ciudadana se ha hecho eco de estas vertientes para su conocimiento integral. La educación local, debe estar implícita en el ambiente pedagógico como un saber que refuerza el contexto de la acción colectiva en el desarrollo humano, “cada espacio presenta una dinámica, complejidad, heterogeneidad y especificidad que lo define”.

 En la construcción de una educación vinculada con las batallas gloriosas de Maturín entre 1813 y 1814, debe estar circunscrito lo local, por ser un saber esencial dentro del aspecto nacional, y por otro lado vendría a actualizar el proceso educativo en la relación de poder en la sociedad; privilegiando el espacio local y configurando la participación en cuanto a territorio, política social, desarrollo endógeno en beneficio del colectivo, para que la intervención popular e integración social sustente cualquier saber cultural o social, como lo dice Michel Foucault, al enfatizar que, “Llamamos genealogía, alacoplamiento de los conocimientos eruditos y de las memorias locales que permiten la constitución de un saber histórico de lucha y utilización de ese saber en las tácticasactuales”. Pág. 139

 En el desarrollo del tiempo histórico, como los saberes locales, en el caso de las batallas de Maturín, son elementos emergentes y protagónicos las nuevas potencialidades sociales, económicas y políticas, en un mundo que lucha contra la contaminación, el calentamiento global, conservación de la ecología, el hambre, dictaduras, enfermedades endémicas entre otras, todo lo cual vendrían a acoplar un nuevo paradigma dentro de la evolución, aportando cambios en el acontecer cotidiano y global, con la participación de jóvenes ansiosos por ser protagonistas de los cambios sustentados a través de la educación. Si ese mecanismo empieza por lo local, se estaría contribuyendo por una mejor calidad de vida, ecología agradable a la percepción humana y un desarrollo basado en lo participativo y comunitario, valorando el poder dentro de cada espacio por muy ínfimo que sea, en tal sentido Michel Foucault advierte, “Se trata de haber entrar en juego los saberes locales, discontinuos, descalificados, no legitimidados, contra la instancia teórica unitaria que pretende filtrarlos, jerarquizarlos, ordenarlos en nombre del conocimiento verdadero y de los derechos de una ciencia que está detectada por unos pocos, tal como insiste en su punto de vista”.

 Los acontecimientos trascendentales locales, ante el dilema de estos combates liberadores, valorizan la enseñanza de la Geohistoria, por ser modelo que va al fondo de los sucesos visto desde el punto del análisis objetivo inter y transdisciplinar, en concordancia con el espacio, cobrando fuerza y privilegio dentro del pueblo que necesita conocimientos en forma integral de los fenómenos socios políticos, que surgieron por circunstancias históricas en Venezuela, como en el casos específico de las batallas de Maturín que llegan a doscientos años de acción republicana. Desde esta perspectiva focaliza González, el aspecto local en su libro La Lugarización. 2001. “A pesar de las fuertes presiones homogenizadoras, existe una que apunta a fortalecer la libertad, la diversidad y el pluralismo como nunca antes en la historia de la humanidad, por la vía del desarrollo humano local. Agregando por otro lado, que un fenómeno social sin precedentes que cambia la naturaleza de los lugares, refuerza su realidad propia, su identidad, pero eficientemente insertada en lo global”. (González: 2001. P. 13).

Tanto en Foucault como en Francisco González, el Diseño Curricular Bolivariano y la Ley Orgánica de Educación venezolana, hacen referencia a la importancia de lo local; en este sentido, vemos como la historia de las cinco batallas de Maturín realizadas en el Alto del Otero, (llamado más tarde Alto de los Godos), es relación cierta en el contexto regional y nacional. De allí la necesidad de enseñar estos hechos desde el punto de vista de la Geohistoria, desarrollando lo endógeno e integral del saber educativo, con entusiasmo hacia una nueva alternativa cultural que ya está en el sentimiento del conglomerado regional, y por su parte ha de proyectar una visión social, económica y política de la Parroquia hacia la Venezuela contemporánea, con proyectos metodológicos para tratar los hechos bélicos que se suscitaron en ese sector de Maturín, con nuevos actores y agentes de desarrollo.

 EL SITIO DE MATURÍN Y SUS ANTECEDENTES

 Para hablar de Maturín en la época de la Independencia es necesario pasearnos por sus orígenes, ¿De dónde provino el nombre? Y ¿Quién lo impuso para que se perpetuara por los siglos? La nomenclatura de Maturín, capital del estado Monagas, ubicada en el Oriente de Venezuela, tiene su origen del francés Mathurin, los reportes de investigaciones bibliográficas hacen ver que este nombre fue impuesto a un primigenio indígena entre los ríos Amana y Guarapiche, vertientes de aguas naturales que geográficamente bordean la geografía de la metrópolis monaguense, tiene en la actualidad una población de 542.259 habitantes, según Censo 2011, del Instituto Nacional de Estadística Venezolano.

 Los citados ríos se conectan con el mar Caribe a través del río San Juan. Desde la desembocadura del Golfo de Paria aprovecharon ingresar a las vecindades de Maturín, sacerdotes Católicos y laicos comprometidos con la doctrina cristiana, al igual que holandeses, franceses, ingleses y españoles, quienes utilizaban los ríos mencionados para el tráfico de esclavos y comercio entre la cultura europea y los territorios de América del Sur.

 Es a partir de los años 1651-1653, que se tiene evidencia de las incursiones hacia tierra firme por el río Guarapiche, de sacerdotes jesuitas residenciados en la isla de Martinica, al Norte de Venezuela. Esta referencia justifica que fueronsacerdotes católicos franceses, los que bautizaron a una persona con el nombre de “Maturín” en una comunidad indígena Caribe, ubicada entre el río Guarapiche y Caño Colorado; esta persona tenía un liderazgo con rango de Cacique, para poder perpetuar su nombre dentro de la geografía mencionada, y ser el ascendente del futuro Cacique Maturín que se enfrentó a los españoles en diciembre de 1718.

 Otro de los argumentos de la presencia de franceses en el río Guarapiche que cruza la ciudad de Maturín, es el estudio del Padre Pablo Ojer, editado en 1957, tomado del informe de Rodríguez Leyte en 1760, que dice: “La presencia francesa es más frecuente y se remonta al siglo XVI. Los hombres de Serpa en 1569 tuvieron noticias del tráfico de los franceses por el Amana. Además de los esclavos, sacaban ganado, que abundaban en aquellas llanuras, que se extendían hasta San Sebastián de los Reyes, de la Provincia de Caracas”. (P. 30)

 Las autoridades españolas que dominaban en primer lugar estas tierras, mantenían recelo por las incursiones que hacían por el Guarapiche otras nacionalidades, por lo tanto el imperio español buscaba estrategia para impedir la presencia de franceses por el mencionado río. Ojer[1] señala que, Habría que demostrarle a Francia con un golpe de escuadra que si fuera preciso todo el imperio español asistiría a la defensa de aquellas costas. Prosigue el historiador, En este sentido se expidieron órdenes terminantes al Virrey de Nueva España, que lo era el Conde de la Moncloa, para que la primera solicitud de auxilio que hiciera Cumaná (capital de ese territorio) acudiera a su defensa, aun desviando hacia el Guarapiche la escuadra de Barlovento; con las tropas; habrían también familias de pobladores, para que se repartirían las tierras de aquellas fértiles riveras.

 Don Gaspar Mateo de Acosta, Gobernador de la Nueva Andalucía, entidad política que regía estos dominios desde Cumaná, inspeccionó las tierras entre el Amana y el Guarapiche y no observó población fundadas por franceses, sin embargo, los franceses siguieron frecuentando el trato con estos indios, si bien no llegaron a establecer allí un puesto permanente, a pesar de que era un ir y venir entre las Antillas franceses y los llanos, trayendo baratijas y llevándose en sus pequeñas embarcaciones esclavos, ganado, guacamayas y loros para entretenimiento de los colonos ricos, como lo asevera el historiador citado en esta obra.

En 1653 se tiene evidencia de la presencia de dos sacerdotes franceses en las riveras del Guarapiche, los padres Dionisio Mesland y Pedro Pelleprat, es posible atribuirle a estos dos clérigos el bautismo al líder indígena con el nombre de Maturín, aunque hasta ahora no se ha encontrado fuente bibliográfica o partida bautismal que confirmen la versión, sus nombres salen a la palestra por haber visitado esta zona del Oriente venezolano a mitad del siglo XVII.

 La presencia de los padres Mesland y Pelleprat, son referencia protagónicas de primer orden, porque coinciden desde el punto de vista cronológico su estadía en el Guarapiche. Fecha clave que nos confirman la presencia de sacerdotes por este río que cruza la ciudad de Este a Oeste, además nos da un diagnóstico de la derivación del origen del nombre de Maturín. El escritor Jesús Rafael Zambrano. 1999, apunta que: “Mathurin en un apellido célebre en Francia. En parís constatamos que una de sus calles ostenta la denominación de “Maturín”. En el siglo IV existió un clérigo Mathurin, que con el tiempo fue proclamado santo, perteneció a la orden de los trinitarios que se les llamaba indistintamente “mathurin”, porque la casa central de la orden estaba consagrada al santo”, según lo destacado por el humanista monaguense.

 MATURÍN EN LA ERA INDEPENDENTISTA

El espacio territorial conocido desde memorables tiempos como el sitio Maturín,surcado por su río Guarapiche que dio cobijo en sus riberas a las principales tribus de naturales de origen Guaraunos, Caribes, y Chaimas, haciendo historia y compartiendo costumbres, que hoy recordamos sus hitos y hazañas en el tiempo y espacio, Maturín desde tiempos coloniales ha mantenido su criterio patrio de libertad, caso específico la batalla de diciembre de 1718, que marcó precedente en los relatos históricos de los caciques revolucionarios del estado Monagas, quienes hicieron frente entre las riberas de los ríos Guarapiche y Amana a los usurpadores españoles, que arremetían contra lo más sentido del ser humano como es su libertad, soberanía e independencia, produciendo un huracán que estremeció los cimientos del imperialismo español en estas tierras, porque a partir de 1719, empieza a popularizarse el sitio de Maturín como espacio territorial nacional.

 El viejo Cacique Maturín progenitor del Indio Maturín, perpetuó su nombre a partir de 1653 con sus ímpetus de acción revolucionaria, desde los tiempos coloniales hasta la época de la Independencia; todo un bagaje de heroísmo de hombres y mujeres de naciones Caribes y Chaima, entre ellos Guarapiche, Guácharo, Amana, y Urimare llamada la Reina del Guácharo; el Indio Maturín y sus lugartenientes Achacapraca,Iguanaima, y Tuapocan, junto con sus seguidoresToronorín,Cunaguara,Indio Herrero,Guanaguanay entre otros jefes insurgentes, como también más tarde se inmortalizan Juana Ramírez la Avanzadora, Manuel Piar, Francisco Azcúe, Francisco Bermúdez, Andrés Rojas, y los Monagas entre otros, convirtiéndose en importantes patrimonios culturales e históricos de Maturín, ejemplos para las nuevas generaciones de venezolanos, que recuerdan con honor a la Sultana del Guarapiche, brillar con luz propia hacia el reto de su transformación republicana.

 Con la entrada del siglo XIX, se inicia en Venezuela el proceso independentista a la cabeza del Padre de la patria Simón Bolívar, entre otros precursores revolucionarios, que tenían como norte la legalidad territorial de una Venezuela soberana e independiente de todo yugo extranjero.

 En 1810 en plena efervescencia por la independencia de Venezuela, el joven José Tadeo Monagas se alistó como Subteniente de Caballería, sirviendo en la Primera Compañía del primer Escuadrón de Maturín a las órdenes del Coronel Manuel Villapol, español partidario del régimen Republicano.

 José Tadeo se hizo militar desde las sabanas de Amana, en pro de la soberanía, poniéndose a la orden del General en jefe Manuel Piar, combatiendo contra Antonio Zuazola, el intrépido Fernández de la Hoz, Domingo de Monteverde en los años más sangrientos de la Independencia entre 1813 y 1814 en Maturín, demostrando su espíritu libertario y coraje revolucionario por las buenas causas de la República, defendiendo con orgullo el tricolor patrio por una Venezuela libre del imperialismo y usurpadores de la voluntad suprema de los hombres y mujeres como lo es su libertad.

 Maturín, deja huellas plasmadas en sus trazos históricos que la hacen lúcida ante el progresivo avance de los nuevos tiempos, donde brilla el calor humano del Oriente venezolano y se enaltecen los paradigmas de sus héroes y heroínas, que la exalta e identifica en el contexto de la geografía nacional, enriquecida por su pasado histórico, como dice el epitafio del escudo: Maturín, “Resistió con Valor”.

 EL SITIO DE MATURÍN PASA A CANTÓN

Las batallas efectuadas en los años de 1813 y 1814, entre las fuerzas realistas contra el bravo pueblo de Maturín, contribuyeron para que el nombre de la ciudad capital del actual estado Monagas, fuese referencia para las autoridades que representaban la Provincia de Cumaná en Venezuela, hechos que si lugar a dudas, proyectaron la importancia trascendental de Maturín como tierra donde más se combatiera durante la guerra emancipadora y de Allí, el lugar preferente que tiene en la historia nacional.

Con la firma de la Constitución en el Rosario de Cúcuta, el 6 de octubre de 1821, se anuncia la división política territorial de las naciones, que integran la Nueva Granada y Venezuela con el nombre de Gran Colombia, en cumplimiento al ideario del Libertador en crear una nación poderosa, acordado por el Congreso de Venezuela en la ciudad de Angostura, el 17 de febrero de 1819. La constitución de Cúcuta de 1821, divide el territorio de Colombia en Departamentos, Provincias, Cantones, y en Parroquias.

El Cantón Maturín de la Provincia de Cumaná, Departamento del Orinoco, fue creado por Decreto Ejecutivo del 26 de septiembre de 1822, firmado por Francisco de Paula Santander, encargado del Poder Ejecutivo de la República de Colombia, siendo descrito según la Ley de la siguiente manera, Artículo 5º. El Cantó de Maturín, que será la cabecera, estará integrado por las parroquias Punceres, Buen Pastor, Chaguaramal, Santa Bárbara, Aguasay, Tabasca, Uracoa y Barrancas.

El 26 de septiembre 1822, se desarrollan las normas contempladas en la Constitución de Cúcuta, sobre división territorial, cuando el Senado y la Cámara de Representantes de la República de Colombia reunidos en congreso, considera que el territorio de la República debe tener una división regular en sus departamentos y provincias. Desde allí  se inicia la estructura legal comoCantón Maturín, convirtiéndose en la primera división política territorial dependiente de la Provincia de Cumaná, dándole estatus administrativo a lo que hoy conocemos como Municipio Maturín, con su estructura gubernamental, formada por alcalde, sindico procurador y concejales.

En el Sitio de Maturín para la época de la Independencia, estaban asentadas importantes familias vinculadas a la producción de ganadería y agricultura. El historiador Armas Chitty. 1956, dice: “La burguesía del llano oriental de Monagas, a cuyo frente se halla la poderosa familia Fernández de Miranda, es dirigente de la política local, porque a tiempo se apoderó de los resortes de la riqueza: las reses y tierra. De hecho son los Fernández el centro en torno al cual gravita la economía de la inmensa zona conocida como el Tigre Fernandero”. Pág. 140.

Cabe destacar que la familia Fernández de Miranda, ocupó inmensas tierras al sur de Maturín hacia los hatos de Amana y el Morichal Largo, éllos se unieron en matrimonio con los Monagas, de dicha descendencia nace el prócer de la independencia José Tadeo Monagas, dos veces presidente de la República a quien debe su epónimo el estado, héroe de la Emancipación, General en Jefe, Hijo Ilustre del Municipio Maturín, quien vio luz por primera vez a orillas del río Amana al pie de un frondoso Tamarindo, el 28 de octubre de 1784, símbolo de recuerdo del legendario guerrillero, firmante de la Constitución que crea la Provincia de Maturín el 28 de abril de 1856. Y de allí el correspondiente honor para llevar el nombre nuestra entidad federal, por sus grandes méritos en la emancipación nacional que encabezó el Padre de la Patria Simón Bolívar el Libertador, quien lo asciende a General de División el primero de octubre de 1821.

José Tadeo Monagas, fue un destacado político venezolano dos veces presidente de la República, y para el tercer período murió antes de ser proclamado por su avanzada edad y aquejado de una fuerte enfermedad en 1868. Baluarte patriota, ejemplo de lucha por la causa de la libertad que constituye un hecho formidable en la historia política de Venezuela, lo cual nos enorgullece como hijo del Cantón Maturín y Benemérito de esta ciudad, primer Lancero de Oriente y paladín por la soberanía, guerrillero revolucionario en la Primera y Segunda República en las sabanas y llanos de Monagas, Anzoátegui y Guárico.

Maturín, asentada en la tierra emblemática del Guarapiche, sintetiza junto con su coraje y el verdor de sus llanuras prodigiosas, el vínculo por excelencia de las artes y su gente, como espacio vital de receptáculo en la vida cívica, recreativa y cultural que debe tener toda metrópolis de acelerada expansión urbanística, por haber sido establecida un 7 de diciembre de 1760, en honor al Apóstol San Judas Tadeo.

Maturín ha venido levantándose vertiginosamente como plataforma de desarrollo en comunidades y pueblos que ocupan su espacio territorial, tal como lo pregona su himno: del cacique valiente guerrero/ quien luchó con bravura hasta el fin/ hoy tu nombre se alza hasta el cielo/ victorioso ¡viva Maturín!

 

Organización social y división político-territorial de Maturín, a lo largo de su historia
1.760 Misión
1.783 Doctrina
1.822 Cantón: primera división política de Maturín
1.828 Departamento Maturín, con capital Cumaná
1.856 Provincia. Partida constitucional de Maturín
1.864 Se crea el Estado Maturín, luego pacta con la Nueva Andalucía para seguir dependiendo de Cumaná
1.868 Se separa de la Nueva Andalucía
1.881 Maturín, Sección del estado Oriente cap. Barcelona
1.891 Maturín, pertenece al Edo. Bermúdez, cap. Barcelona
1.901 Se constituye el estado Maturín
1.904 Maturín, pertenece al Gran Edo. Bermúdez.
1.909 Se crea el estado Monagas, por la Constitución Nacional del 5 de Agosto de ese año.
1.983 Se crean los Municipios Autónomos de la entidad monaguense, entre ellos el Municipio Maturín.

TOMA PATRIÓTICA DE MATURÍN EN 1813

 La Ciudad limitaba por el Norte hacia el rumbo de boquerón, con los Cerros de Buena Vista y Colorado, mientras que de Oeste a Este fluía el río Guarapiche, vía de ingreso de la fuerza Republicana.

                 General Manuel Piar 

 Perdida la Primera República en Venezuela en julio de 1812, la región Oriental también es sometida por los opresores realistas. Los soldados republicanos de las provincias de Cumaná, Barcelona, e isla de Margarita, emigran a las colonias inglesas de Trinidad y Granada. De allí zarpan a suelo patrio y se refugian en el islote de Chacachacare, hacienda propiedad de Concepción, hermana de Santiago Mariño. Cuarenta y cinco patriotas, todos jóvenes, llenos de espíritu revolucionario, dirigidos por el rico Santiago Mariño, creyente ardiente de la revolución nacionalista venezolana, el otro Bernardo Bermúdez, joven impetuoso e inquieto por una nación libre y soberana, seguido por el esbelto y apasionado mulato Manuel Piar, natural de Curazao, que desde muy joven le gustó el accionar patriota, sirviéndole a la patria con honor y gallardía.

 En el grupo de oficiales se encontraba el marino extranjero de nombre Juan Bautista Videau, Bernardo Bermúdez, hermano de José Francisco, Agustín Armario, José francisco Azcúe entre otros, que le sirvieron a la patria con verdadera convicción revolucionaria, e intentar desalojar a los españoles del suelo nacional, por la necesidad sentida de la crueldad de los españoles, como lo decía Pedro de Urquinaona Y Pardo (1820). “Profanaciones, violencias y crueldades de esta naturaleza, no podían menos de excitar el enojo de las familias arruinadas: el resentimiento de los deudos vilipendiados: la venganza de los amigos, el temor, la ira y todas las pasiones violentas que han levantado el cruento estandarte de la exasperación desplegado ya en Güiria y Maturín”. (p. 135)

Desde esta dependencia territorial, montan las estrategias necesarias para combatir a los usurpadores extranjeros que quieren mantener su hegemonía de poder, en tierra de estirpes criollos y naturales que quieren la libertad por encima de cualquier circunstancia, que brinde el sostenimiento de una patria soberana dirigida por venezolanos, donde sus convicciones revolucionarias trascienda las fronteras de la patria y la hermandad por la creación de una República digna, en la que se viva el espíritu libertario y el accionar de la insurgencia de una sociedad sometida a 300 años de imperio español.

 El escenario de Chacachacare, les brinda a los patriotas venezolanos espacio para la concreción de planes trazados en contra de la usurpación imperial de nuestro suelo patrio, y punta de lanza para interpretar el momento histórico e incursionar a través de la lucha republicana su ímpetu de patrias y buscar la consolidación política e involucrar al pueblo para ir creando un gran movimiento que abra espacio hacia una conciencia nacionalista, porque el clamor de patria es la esencia de la vida ya que, en la medida que hay justicia permanecerá la llama de la dignidad y soberanía nacional en la posteridad histórica de Maturín.

 Con las armas y municiones que obtuvieron en Trinidad y Granada, bajo las órdenes del Libertador de Oriente Santiago Mariño; además de la ruta del Golfo de Paria, incursionan por las “espaldas” de Cumaná, cruzando el Turimiquire, serranía escabrosa, junto con el valle de Cumanacoa, pasando los caseríos de San Antonio de Capayacuar, Guanaguana, Aragua, ciudad real de Tipuro y Maturín, logrando sus objetivos de desalojar la guarnición realista acantonada en la Sultana del Guarapiche a comienzos del mes de febreros de 1813.

 El Capitán General de Venezuela en representación del Rey de España, dio órdenes a los gobernadores de las provincias de Barcelona y Cumaná para que desalojaran a los sediciosos guerrilleros que se apoderaron del sitio Maturín, ubicado a las espaldas de Cumaná, capitaneados por el mulato Manuel Piar y Francisco Azcúe, unos de los más temibles enemigos del gobierno imperial del Oriente Venezolano.

 Primera Batalla de Maturín

       20 de marzo de 1813

  • El ingreso del enemigo ocurre por el “paso real” del río, donde está hoy el nuevo distribuidor del Bajo Guarapiche.

 Los soldados patriotas posesionados de Maturín, bajo las órdenes de Manuel Piar y Francisco Azcúe, fortificaron sus puestos de combates, y día a día manejaban todas las estrategias militares para resistir eventuales enfrentamientos. Desde esta posición los comandantes tanto en lo militar como en lo civil aumentaron considerablemente en número de sus tropas y se vincularon a la población con verdadero patriotismo, donde ponían de manifiesto el deseo de consolidar la libertad suprema desde Maturín, hasta los confines de Venezuela.

Los jefes estimaron pertinente seleccionar el alto del cerro Colorado hacia Puerto Arturo (Hoy distribuidor del Bajo Guarapiche), y hacia el Nor-Oeste cerro Colorado, como escenario para enfrentar cualquier contingencia necesaria de guerra que se presentase, buscaron ayuda de hombres y mujeres y los entrenaron para evitar a cualquier trance la toma nuevamente del poblado, por parte de efectivos militares que obedecían el poder monárquico español. Allí brillaba el patriotismo de militares y civiles, encabezados por el General Manuel Piar y su lugarteniente el Ingeniero Francisco Azcúe, unísonos a más de 500 soldados, que en menos de un mes lograron agrupar a miliciano y combatientes por la causa de La libertad, porque estaban claro de los desmanes de los godos invasores, violadores descarados de los espacios territoriales, sin saber que Maturín contaba con hombres y mujeres con alta moral espiritual, dispuestos a mantenerse en pie de lucha a sudor y sangre, para jefaturar la conciencia revolucionaria nacional.

 Maturín, rancherío construido de bahareque y pajas, las puertas muchas de ellas protegidas de palmas de moriche o cuero de ganado, existían pocas casas de baro con techos de tejas y pisos de ladrillos, incluso la Iglesia. Desde el punto de vista militar, el teatro de operaciones en Maturín, es una planicie que la favorece estratégicamente hacia el Norte, porque el paso hacia la ciudad real de Boquerón es un valle, de tal manera que la panorámica del cerro Buena Vista y cerro Colorado es extraordinario para detectar cualquier movimiento de soldados realistas procedentes de Aragua. Pedro Elías Marcano, 1909, describe sus orientaciones geográficas de las siguientes maneras: “por el Norte, los barrancos dominando el puerto de la Tejería y el paso real del río Guarapiche, vía de Chaguaramal; por el Sur, el caño que nace en la laguna del Pavón en el bajo de la Cruz de la Paloma; por el Este, terreno lagunoso; y por el Oeste la hondonada del jagüey, cuya profundidad es de treinta metros poco más o menos, sitio de abastecimiento del preciado líquido para los vecinos. Por el Suroeste salida hacia Barcelona, y la del Este que pasando por los vecindarios de las Cocuizas, Campo Alegre, Pararí y Camarón, concluye en el puerto de Caño Colorado”. (P. 16)

 Llegó el mes de marzo de 1813. Allí firme como valerosos soldados de la defensa de esta localidad, consolidaban sus puestos de vanguardia; y llega a los oído de Monteverde de la toma de Maturín en la provincia de Cumaná, éste envía 300 hombres bien armados y disciplinados al mando de Antonio Zuazola, para que desalojara a los patriotas de Maturín; al llegar el 16 de marzo a la villa de Aragua, cometió los más grandes desmanes en contra de los derechos humanos de esta importante comunidad ubicada a dos horas de Maturín, como lo dice Baralt y Díaz. 1841. “Cometió en el tránsito las mayores violencias, persiguiendo sin distinción como enemigo a cuantos americanos encontraba, quemando las casas, talando las sementeras. A los prisioneros pasó por las armas, y luego llamó de paz a los vecinos de la villa de Aragua que temerosos andaban a leva y montes por la tierra. Muchos escarmentados con las pasadas perfidias no se fiaron: otros inocentes y candorosos se presentaron con sus familias, tanto más tranquilos, cuanto que eran gentes quietas que no se habían metido en nada. Hombres y mujeres, ancianos y niños fueron desorejados o degollados vivos”.  (p. 113)

 Zuazola fue el malvado realista godo que envió el capitán General para acabar con la gente de Maturín. “Las fieras matan por necesidad, por instinto; solo el hombre mata por placer y éste era el más fiero y atroz de los nacidos”, pues, para congraciarse con su jefe mandaba cajones llenos de orejas a Cumaná, y las mismas la recibían con salvas en la capital de la Provincia, siendo utilizadas de adornos en los sombreros de los catagalanes.

 Los militares republicanos, entrenaban a los soldados diariamente, hicieron trincheras en el cerro Buena Vista, construyeron zanjas de refugios con cañones, y prepararon escuadrones de lanceros en puntos estratégicos para la defensa del sitio de Maturín.

El 18 de marzo el ejército realista o godos, llega a las sabanas de la ciudad real de Tipuro, a legua y media de Maturín, inmediatamente el garita notifica a los generales Piar y Azcúe de la aproximación de la caballería imperialista, quienes ordenan rápidamente a los soldados ubicarse en los puestos de defensa de caballería, infantería y trincheras, las cuales eran conocidas como brocoyes, donde había artillería de largo alcance. El 19 de marzo los realistas empiezan a hostigar sin avanzar del paso real del Guarapiche a los patriotas ubicados estratégicamente en el cerro Buena Vista (el Banqueado, Cruz de los Marineros, final de la calle Bomboná o Cruz de Mateo Manaure etc.), igualmente toman posición en el cerro Colorado donde ahora está el barrio la Carbonera.

 El Primer “Vuelvan Caras” de la historia venezolana se dio en Maturín. El gobernador de Barcelona Don Lorenzo de la Hoz se unió a Zuazola con 1500 soldados y atacó el 20 de marzo a Maturín por cerro Colorado, o sea a una milla de distancia del paso real del Guarapiche, por donde está ahora el barrio la Carbonera y el hotel Morichal Largo. Manuel Piar con 500 hombres hizo frente a estos feroces e implacables asesinos que no pudieron romper las barreras del Guarapiche; el General Manuel Piar con sus más cercanos colaboradores, emprenden la estrategia militar “Vuelvan Caras”, huyen de sus puestos de defensa y el enemigo avanza tras de ellos, y llegan un poco más del cerro Colorado hacia la ciudad; de inmediato ordena el General Piar y Azcúe el ataque, destrozando a la infantería realista y escuadrones de caballerías que se aproximaban a la cima del cerro Colorado y Buena Vista, también reciben sus descargas de lanzas y cañones, dejando estelas de heridos y muertos. Así los soldados revolucionarios consolidan el éxito de la jornada de guerra, como lo dice Baralt y Díaz, 1841: “Los patriotas a una señal del jefe volvieron Caras, y dando de firme sobre los comandos realistas, los desbarataron y rompieron de tal manera, que pocos lograron escapar de la derrota”. (P. 114).

 Igualmente el historiador Pedro Elías Marcano en su libro: Defensa Patriótica de Maturín, argumenta que “Lorenzo de la Hoz, en representación de la gobernación de Barcelona, amaneció el 18 de marzo en Tipuro (lugar cerca de Boquerón) y el 19 hizo algunos movimientos de guerra pero no avanzó por lo fortificado en que se encontraban los patriotas al otro lado del río Guarapiche, sector Buena Vista, inclinación excepcional apropiada para visualizar al enemigo; atacando con fuerza el 20 de marzo, argumenta Marcano. Con el ataque sorprendente y premeditado de la Hoz y Zuazola, quienes impotentes para rehacerse y enderezar su acción, o lograr siquiera una retirada en orden, ya no tuvieron tiempo sino para correr. La caballería patriota los persiguió; y ellos fueron a parar a Aragua dejando en el trayecto muertos, heridos y dispersos pertrechos, armas, y equipajes, saliendo los vencedores con pocas pérdidas”. P. 18

Esta primera batalla heroica de Maturín, llenó de laureles gloriosos a los patriotas revolucionarios, porque reafirmaron para siempre el estigma de la nacionalidad del pueblo, estableciéndose el deber moral e histórico para exaltar el heroísmo de hombres y mujeres dispuestos a consolidar su libertad sobre cualquier circunstancia, y ser ejemplo de valentía en los campos de batallas, honrando para siempre la soberanía del suelo sagrado de Maturín, apegado a la reafirmación de la identidad regional y cumbre de conciencia libertaria y revolucionaria, enmarcada en esta primera jornada, símbolo de lealtad, ante los esfuerzos de indómitos soldados y civiles, como lo dijo el General en jefe Manuel Piar: “nos encontramos con las laudables intenciones de defender la libertad, hasta perder la vida”.

 Segunda Batalla de Maturín

11 de abril 1813

 El ataque de los realistas también fue por el Norte de la ciudad, Cerros Buena Vista y Colorado

 El 11 de abril de 1813, veinte días después del primer combate, vuelve Lorenzo de la Hoz, gobernador de Barcelona, con apoyo del Teniente Coronel Remigio Bobadilla, unidos a 1600 hombres y atacan a Maturín; tierra de próceres independentistas, que al frente del joven paladín General en Jefe Manuel Piar, rechazó nuevamente las pretensiones de los realistas de apoderarse de la ciudad del Guarapiche, saliendo con grandes pérdidas en armas y soldados. Allí se dejaron las huellas plasmadas de los trazos revolucionarios con apenas 500 soldados, volviendo a enaltecer los paradigmas de la libertad, y hacer brillar el Oriente de Venezuela desde Maturín, que lo aclama y lo identifica en el contexto de la ciudad, “Resistir con Valor”, porque los jefes militares lograron organizar batallones dirigidos a objetivos específicos, soldados fusileros y pertrechados de municiones, obtenidas de la primera refriega.

Según los autores estudiados Pedro Urquinaona y Pardo, 1820; José Domingo Díaz, 1829, médico venezolano al servicio de los realistas; Rafael María Baralt, 1841, quien para 1830 había alcanzado el grado de Oficial del Estado Mayor y Secretario del General Santiago Mariño; y Ovidio Figueroa Salazar 1993; nos hacen ver la capacidad de organización de los principales jefes Manuel Piar y Francisco Azcúe, para poder resistir la embestida de 1600 hombres bien armados y disciplinados. Aquí al Norte de Maturín donde está actualmente el puente del río Guarapiche y sus aledaños, fueron combatidos y dispersados, el primero de ellos en retirarse fue de la Hoz, y avanzó el temible Zuazola que también fue derrotado, así que Maturín, tierra emblemática del Guarapiche, sintetizó el verdor de sus llanuras y el vabrío afán libertario, recorrida por héroes por esta encrucijada vital del coraje revolucionaria del siglo XIX.

 Monteverde viéndose abrumado por las acciones bélicas en toda Venezuela, hizo público el 15 de marzo un Despacho del Secretario de Guerra, que hasta entonces había tenido oculto, según Baralt y Díaz. 1841.” Consistía el tal plan en pasar a cuchillo todos los insurgentes pertinaces que osasen resistir con las armas a las tropas del Rey. Los que hubiesen admitidos empleos o cooperados de cualquier modo a sostener la revolución, debían ser juzgados como reos de estado y condenados al último suplicio”. P. 114

 Este plan de Monteverde, fue aprobado por la monarquía española, lo que dio pie a que el Capitán General siguiera atropellando, confiscando, hasta que los sucesos de Maturín que tuvieron repercusión en todo el Oriente, llegaron a distraerle de sus acciones represivas, en ese sentido Eduardo Blanco, en su libro Venezuela Heroica. 1883. Dice: “¡Maturín era el baluarte de los republicanos en la parte Oriental de Venezuela, contra el cual se estrellaron hasta entonces, los mayores esfuerzos de los jefes realistas! Sus baterías sirvieron a Piar de pedestal, y lo elevaron a la altura de nuestros capitanes más insignes; ellas ilustran al joven paladín el 20 de marzo de 1813, con la victoria alcanzada contra Lorenzo de la Hoz, y su aliado Zuazola. Un mes más tarde, con el rechazo que vuelve a padecer el propio gobernador de Barcelona, unido a Bobadilla”. (P. 208)

 La resistencia consecutiva de dos batallas heroicas, marca especial reconocimiento a los esfuerzos de patriotas que llegaron a la ciudad, y no iban a dejarse a rebatar su posicionamiento en la Sultana del Guarapiche, que configuró su propia libertad con sudor, lágrima y sangre en el largo camino de la Independencia venezolana, que recoge las virtudes de sus héroes en el campo de batallas, como lo pregona su himno: hoy tu nombre se alza hasta el cielo victorioso ¡Viva Maturín!

 Igualmente el Maestro Pedro Elías Marcano, quien editó su libro en 1909, nos refiere sobre esta segunda batalla, al entrevistar personas, 98 años después: “Piar, toma la ofensiva: a la cabeza de sus jinetes, apoyándose en las dos alas de la infantería, sus cañones empiezan la pelea, y él cae como terrible y violento torbellino sobre las contrarias divisiones, obteniendo en breve tiempo un resultado de tanta magnitud, que de la Hoz y Bobadilla, casi solo volvieron espantados para Aragua”. (P. 19).

 Esta segunda batalla destaca a todos los vientos el valor heroico del pueblo de Maturín, porque supo mantener su altura de guerreros, contribuyendo de manera significativa en los planes trazados por Santiago Mariño en cuanto a la invasión de Oriente ya que, sus fieles compañeros José Francisco Bermúdez, y Manuel Valdés entre otros, se encontraban sitiados en la Península de Paria por realistas españoles en la cercanía a la capital de la provincia de Cumaná, donde solo podían movilizarse hacia Güiria  e Irapa. Así que los triunfos de Manuel Piar y Francisco Azcúe en Maturín, era un aliento de libertad y soberanía en lo que se daba a conocer como las espaldas de Cumaná.

 Así que Maturín, en la primera y segunda batalla empezaba a tomar renombre, como estructura fortificada por valientes soldados republicanos, que recibían el apoyo incondicional de la sociedad civil. Maturín seguiría figurando como expresión de fuerza y resistencia en el Oriente, gracias al espíritu victorioso del General Manuel Piar, por lo que la ciudad toma renombre, prestigio y pertrechos de guerra; pero lo más importante es que demostraban con estas dos primeras batallas, que los jefes realistas en el Oriente eran derrotables a pesar de sus grandes ejércitos.

 Tercera Batalla de Maturín

       25 de mayo 1813

  • Los godos realistas salen desde Barcelona, pasan por Santa Rosa hasta la Cruz de la Paloma, y avanzan hacia la planicie de los Guaros y el Alto del Otero, hoy conocido como Alto de los Godos.

 Basándonos en primer orden de los escritos de Don Pedro Urquinaona y Pardo, Oficial de la Secretaría de Estado y del Despacho de la Gobernación de Ultramar, en Puerto Cabello, publicado en 1820 en Madrid, España; el libro de José Domingo Díaz de 1829, médico venezolano al servicio de los realistas; el material de Rafael María Baralt de 1841, y el de Francisco Javier Yanes 1810-1821; vamos a resumir los acontecimientos sucesivos de la Tercera Batalla de Maturín, efectuada el 25 de mayo de 1813. Sin embargo incluiremos otros autores del siglo XIX y XX, principalmente el de Pedro Elías Marcano publicado en 1909, quien se trasladó de Cumaná y entrevistó a personas que participaron y vieron el acontecimiento del 25 de mayo, en el hoy espacio geográfico del Alto de los Godos.

 A la caída de la Primera República, el 30 de julio de 1812, la Provincia de Cumaná a la que pertenecía Maturín, fue cruelmente fustigada por las autoridades españolas. Urquinaona y Pardo. 1820: “Estos desgraciados cumaneses fueron sorprendidos como rebaños de ovejas, y transportados como fieras a las mazmorra de la Guaira en las cuales privados de todo consuelo y comunicación, han gemido seis meses cargados de grillos y hacinados en aquellos inmundos calabozos, donde han fallecidos muchos sin que el sistema misterioso de la tiranía haya consentido oír sus quejas y formarles cargos, o preguntar siquiera por sus nombres”. (P. 135)

 Todo esto nos da una referencia, del por qué los movimientos independentistas se encresparon en toda Venezuela, sin escapar de ellos la zona oriental, donde está implícito la participación protagónica de Maturín. Tanto fue el estruendo de la primera y segunda batalla en la ciudad de las riberas del Guarapiche, que llegó a oído de Monteverde los movimientos revolucionarios de Güiria y Maturín, por lo cual decidió presentarse en persona para calmar la guerrilla emprendida por aguerridos compatriotas, que sentían en su sangre la soberanía y la libertad suprema de la nación venezolana, para que los sediciosos según las autoridades españolas, cumpliesen la constitución y decretos emanados del Rey, poniendo en libertad a los cumaneses arrestados por Cerberiz, para satisfacer a los resentidos y restaurar la confianza de los impetuosos orientales.

El Brigadier Manuel del Fierro, justificaba la expedición de Monteverde contra Maturín, por ser útil a los intereses de la Corona y poder así sofocar las acciones revolucionarias, donde culpaba a los jefes realistas de incapaces de retomar al sitio de Maturín, entre ellos de la Hoz y Zuazola, por huir de los insurgentes orientales; esgrimían Venganza de la Ley y respeto a la majestad del Rey, para restablecer las divergencias en toda la provincia de Cumaná. Urquinaona y Pardo. 1820: “Como han sido los excesos cometidos por la parcialidad del General Monteverde: un escarmiento tan público que pueda oírse entenderse por todos los pueblos disidentes, es lo único que puede reducirlos y tranquilizar estas provincias vacilantes, cuya existencia política pende de la justificación que caracterizan las sabias resoluciones de Vuestra Majestad”. (P. 137)

 Monteverde decide ir a la Provincia de Cumaná, alegando que los acantonados en Maturín son soldados pocos entrenados y mal equipados, que solo la presencia de él los intimaría, ya que, furioso por los desastres acaecidos atribuye la incapacidad de sus tenientes en Oriente, por eso continúa con la propuesta de presentarse en el propio teatro de operaciones y hacer entender a sus subalternos que si puede derrotar a los sediciosos que ocupan a Maturín: tomó en Caracas 260 veteranos que la regencia había destinado a Santa Marta, agregó a ellos algunas tropas de Coro y varios soldados de marina, echando por delante música, víveres, equipajes, y pertrecho militar. El 27 de abril se embarcó en la Guaira, dejando al Coronel Tiscar para mandar en su ausencia. El 5 de mayo llega a Nueva Barcelona e inmediatamente publica la siguiente proclama: “Con la misma facilidad con que se disipa el humo al impulso del viento, así desaparecerán a los facciosos de Maturín, por el valor y la fortaleza de los soldados del Rey que tengo el honor de conducir a la victoria”.

 Es lógico pensar que los patriotas acuartelados en Maturín, al saber de la llegada del Capitán General de Venezuela, se prepararon psicológicamente para enfrentarlo con orgullo, apremio de verdadera fuente viva de los pueblos, como es su libertad, principios genuinos de integridad por la patria y la soberanía nacional. Viva para siempre la memoria de los héroes de nuestra independencia.

 Esta insistencia de Monteverde fue una alerta máxima para Manuel Piar, porque el que venía era el jefe supremo del gobierno español en Venezuela, y por supuesto manejaron intermitentes estrategias defensivas y ofensivas en pro de conservar la plaza de Maturín. Arma su táctica con su más cercano oficial Francisco Azcúe, de profesión ingeniero, fortalecieron las trincheras, aumentan con la participación indígena de 500 a 700 soldados y establecieron espionajes en toda la geografía circunvecina, Piar alertó a sus tropas y los animaba con la siguiente frase, al saber la proximidad de Monteverde un día antes del combate. Marcano. 1909. “Soldados, no desmintáis en esta solemne ocasión el heroísmo que otras veces hemos tenido; un esfuerzo más y habréis salvado a la patria de los verdugos. Pelead con furor y obtendréis la victoria”. (P. 19)

 Los patriotas revolucionarios en Maturín, no se intimidaron por las amenazas de Monteverde, por el contrario, argumentaban que era miedo del jefe español al tratar de persuadirlos. Monteverde desde Barcelona llega al pueblo de Santa Rosa donde recibió varios oficios del Gobernador de Cumaná Eusebio Antoñanzas y se preparó con otros oficiales que se hicieron presentes. Despreció los consejos de muchas personas para que retardara el ataque hasta reunir más tropas, y veteranos que tuviesen conocimiento táctico del terreno y siguió la marcha hacia Maturín.

 El 25 de mayo el ejército realista amaneció en la Cruz de la Paloma con 2000 hombres, bien armados y disciplinados a la orden del Rey, envían con su secretario la siguiente propuesta para intimidar y obligar a los patriotas a que se rindan; pensando en su reputación como capitán General, y el poderoso ejército que lo acompañaba, demostrando arrogancia ante los patriotas que dirigía el general Piar; en tal sentido argumenta Pedro de Urquinaona, en su escrito publicado en 1820:

Al Comandante ó Comandantes en lo militar y político de Maturín.

Son muy conocidas la humanidad de mis sentimientos y la moderación de la reducción pacífica en todos los pueblos de Venezuela que no se han obstinado en volver de sus extravíos y reconocer a su legítimo soberano. Si la guarnición y jefes de ese pueblo desgraciado prosigue en su obstinación, y no se entregan en el espacio de dos horas, para evitar la efusión de sangre de los miembros de una misma familia y de una misma nación, serán abandonados por mí al furor irresistible de mis soldados que ansían por vindicar el honor de las armas nacionales y por destruir a los enemigos de la paz, de la justicia y de la felicidad de estas poblaciones pacíficas.

Campo frente de Maturín, 25 de mayo de 1813

Domingo de Monteverde

Manuel Piar y José Francisco Azcúe no se intimidan por lo apertrechados en que se encontraban, con dos cañones de pequeño calibre, dos baterías que dirigía Juana Ramírez la Avanzadora y coordinaba el oficial Felipe Carrasquel, la confianza en sus 500 jinetes colocados de tal modo que podían accionar en cualquier intento del enemigo, la ayuda del Cacique Guanaguanay con sus indios flecheros, logrando reunir un ejército de 700 hombres y mujeres, que les daban seguridad para defender a Maturín, si a esto les agregamos el ímpetu de sus acciones revolucionarias, les era imposible al enemigo arrebatar lo más preciado del ser humano su libertad.

 El General Antonio José Sucre en Maturín

Entre los 700 soldados se encontraba el joven Antonio José de Sucre de 18 años de edad, quien participó en la Tercera Batalla de Maturín como un soldado raso u ordinario de poca experiencia en el campo de batalla. Así lo hace saber nuestro padre Libertador Simón Bolívar, en su libro (1825) Resumen Sucinto de la vida de Antonio José de Sucre:

 “Cuando los generales Mariño, Piar, Bermúdez y Valdés emprendieron la reconquista de su patria, en el año 1813, por la parte oriental el joven Sucre les acompañó a una empresa la más atrevida y temeraria. Apenas un puñado de valientes que no pasaban de ciento, intentaron y lograron la libertad de tres provincias. Sucre siempre se distinguía por su infatigable actividad, por su inteligencia y por su valor. En los célebres campos de Maturín y Cumaná se encontraba de ordinario al lado de los más audaces, rompiendo las filas enemigas, destrozando ejércitos con tres o cuatro compañías de voluntarios que componían todas nuestras fuerzas. Quinientos paisanos armados, mandados por el intrépido Piar, destrozaron a ocho mil españoles en tres combates en campo raso. El General Sucre era uno de los que se distinguían en medio de estos héroes”. P. 09

Respuestas de los Generales Piar y Azcúe

al temerario Monteverde:

Si hubo un tiempo en que las fementidas promesas fueron capaces de engañar a los americanos y bajo de ellas experimentar la porción de males que sabe el mundo entero padecieron tantas honradas familias, rompiese la venda que los cegaba, y disipase la negra nube que ocultaba un jefe como vos, que con rostro sereno entregaba los inocentes pueblos al furor y a la seña de hombres bandidos e inmorales. Con este conocimiento, el pueblo de Maturín, sus virtuosos moradores y los jefes que lo mandan solo se encuentran con las laudables intenciones de defender su libertad hasta perder la vida.

Cuartel de Maturín, 25 de mayo de 1813

Manuel Piar y José Francisco Azcúe

      A las 8 de la mañana se inicia la Batalla

El capitán general Domingo Monteverde, al leer la respuesta de los generales Piar y Azcúe, inicia la batalla a las ocho de la mañana, pero los compatriotas dirigidos por el general en jefe Manuel Piar y Francisco Azcúe con apenas 700 compañeros, le propinaron completa derrota al representante español, quien se hizo acompañar de dos mil hombres para tomar la plaza de Maturín. Después de cinco horas de combate, el Jefe peninsular, huyó dejando en su lastre más de quinientos muertos, prisioneros, artillería, fusiles, pertrechos y su propio equipaje.

 En este combate participó elComandante Guanaguanay, punta de lanza, coraje y fuerza patria a favor de la libertad, trasladándose desde Punceres hacia Maturín, pasando el río Guarapiche que lo bordea para estar presente con su gente y enfrentar al capitán general de Venezuela Domingo Monteverde, en esta Tercera Batalla gloriosa de la historia de Venezuela. A la una de la tarde cinco horas después, culminan los enfrentamientos, según consta del oficio difundido por el propio Capitán General, fechado el 26 de mayo de 1813 en Barcelona. Francisco Javier Yanes, político venezolano que nació en 1776 y murió en 1846, presenta en su libro Historia de la Provincia de Cumaná, el siguiente escrito cinco días después de la batalla:

Informe del Ejército Republicano

“Cuartel de Maturín, 25 de mayo de 1813. 1º de nuestra restauración. José Francisco Azcúe. Manuel Piar. Al Comandante de las tropas españolas. “A las siete de la mañana del 25 del corriente. Su jefe Monteverde mandó hacer alto, y remitió con un parlamentario la intimación de que se le rindiese la guarnición dentro de dos horas. Recibida la contestación se rompió el fuego a que se contestó por nuestra parte con tanbuen acierto, que el primer cañonazo les quitó tres hombres, el segundo otros tres con un abanderado, y así sucesivamente en aumento hasta que a poco rato se vio obligado el jefe enemigo a prevenir la retirada. Aunque Monteverde en su marcha aseguraba el triunfo de la campaña, conoció el peligro de la retirada en un evento desgraciado; la previno a su tiempo creyendo que siempre sería tan fácil querer y mandar como ejecutar con suceso; pero en este momento le hizo ver un capitán de las compañías de Santa Marta la dificultad de realizarlo sin perecer el ejército, y la necesidad de apurar el ataque hasta vencer. Así lo hizo el conquistador, pero con tan mal éxito, que no sólo pereció el ejército, sino que también hubiera perecido él mismo a no ser por una casualidad, y las medidas anticipadas que el General tenía acordadas con respecto a su persona y agregados inmediatos”. (P. 86)

 Pasada la una de la tarde, los nervios, el cansancio y la fatiga de los soldados se confundían con la alegría de haber triunfado contra el propio Capitán General de Venezuela; gritaban, comentaban entre ellos la estrategia desplegada, como también lamentaban las muertes de patriotas que lo dieron por el todo, entre ellos la del Cacique Guanaguanay quien vino de Punceres con toda su tribu.

 GUANAGUANAY, INDÓMITO GUERRERO DEFENSOR DE MATURÍN, EL 25 DE MAYO 1813

 Guanaguanay se ganó el pedestal de inmortalidad cuando con su gente expresó compromiso patriótico y revolucionario tras los pasos y estrategias del General en Jefe Manuel Piar, máximo Comandante en lo civil y militar de la plaza de Maturín. El Cacique fue pieza coyuntural de la Tercera Batalla Heroica de Maturín, porque la participación de los indígenas con flechas envenenadas, desactivó el cuerpo de caballería realista al iniciarse la refriega, seguidamente Guanaguanay con su gente usa sus lanzas, logrando la desorganización enemiga, espacio que tomaron los patriotas y cobijando parte de la avasallante estructura militar española, saliendo estos derrotados por las acciones conjuntas de Guanaguanay con sus indios y los soldados patriotas independentistas dirigido por el máximo jefe, General Manuel Piar.

 Dentro de esta concepción, se indagó la fuente bibliográfica del Padre Jesuita Hermann González Oropeza (1985), en su libro Historia del Estado Monagas, donde cita a su vez la obra los Orientales de García Tosta (1976):señala cito: “El único nombre propio indígena que nos conserva el relato es el de Guanaguanay, cuya presencia era ansiada para el momento final del asalto que dirigía Monteverde en persona (p. 219) y cuya llegada con sus leales indios fue importantísimo refuerzo en la derrota de Monteverde (p. 225). Un refuerzo oportuno y audaz porque supuso pasar a nado el Guarapiche ?con sus bateas, sus manares y con provisiones (p. 226). Era, dice García Tosta, la raza conquistadora o vencida, acudiendo presurosa a formar bajo las banderas que en cualquier forma representarse su independencia perdida hacía tantos lustros”. (P. 363)

 El Cacique Guanaguanay, vivió en la comunidad indígena Punceres ubicada en la parte Norte del estado Monagas a 40 minutos de Maturín, fue bautizado en la religión católica con el nombre de José Miguel, por tener esta comunidad influencia cristiana que data de 1731, fundada por Fray Miguel de Villalba, la cual representa el icono de la resistencia, de baluartes hombres y mujeres de la etnia Chaima, donde acudió Manuel Piar en busca de refuerzo y ayuda para la causa libertaria.

 El máximo jefe en lo civil y militar del sitio de Maturín era el general Manuel Piar, quien se trasladó con parte de su oficialidad a la comunidad indígena Punceres, a parlamentar con el Cacique José Miguel Guanaguanay por el asecho que le tenían a sus milicias en Maturín, el gobernador de Barcelona Fernández de la Hoz y el T/Cnel. Remigio Bobadilla; Piar obtiene el apoyo necesario de la representación indígena encabezada por su líder Guanaguanay, consciente de su responsabilidad patriótica en esta importante comarca distante del sitio de Maturín, pero ubicada dentro del espectro geográfico de la Provincia de Cumaná.

 El jefe chaima de esta respetable tribu alistó a su gente con parte del pertrecho que le proporcionó el ejército patriota y se vino a todo riesgo a manifestar su vigor en pro de la independencia y soberanía nacional. Conscientes están los grandes hombres de su compromiso y responsabilidad con su patria chica, porque de ella aprenden a quererla y sentirla como madre naturaleza que les dio su ser y asiento para convivir mancomunadamente dentro de su espacio territorial, donde solo quedan ruinas de ese pasado heroico de los ancestros revolucionarios.

 El Comandante Guanaguanay, después de recorrer larga travesía desde Punceres hacia Maturín, pasar los caudalosos ríos Punceres, Orocual, Aragua y finalmente el Guarapiche se hizo presente con su gente a la orden del General Piar, en la planicie de los Guaro y el Alto del Otero (hoy Alto los Godos), impulsó sus ideales de libertad e imprimió con sus huellas el coraje del espíritu de soberanía de los hombres de raza originaria, a detener al Capitán General de Venezuela Domingo Monteverde, simbolizando el valor insoslayable de la resistencia indígena en los predios de Maturín que datan desde el siglo XVII.

 Guanaguanay, viene a profundizar la herencia cultural y patriótica del pueblo soberano de Venezuela y en especial el de Maturín y Punceres, donde ha sido testimonio fehaciente de muchos hechos independentistas, sirviendo de motivo para que la gente conozca las hazañas patriotas a través del tiempo. Revivir y rescatar los valores autóctonos regionales e históricos de nuestro estado, enriqueciendo la identidad legítima en pro de contribuir con perfiles propios de nuestros antecedentes, sustentada en la cultura auténtica del venezolano.

 El Cacique Guanaguanay es expresión de resistencia de la fuerza aborigen que constituían la geografía de lo que es hoy el estado Monagas, porque llevaba en su sangre la bravura del Indio Maturín, de la Reina de Guácharo, Toronorín y el coraje de tantos naturales que demostraron resistir hasta morir por la causa de una República libre e independiente, porque por sus venas corría el valor, pudor y orgullo de los indígenas que lucharon a todo trance por la emancipación, entre los que podemos contar Achacapraca, Iguanaima, Tuapocan, El Indio Herrero, Cunaguara, Canaguaima y Cayaurima.

 

INFORME DEL CUARTEL GENERAL PATRIOTA EN MATURÍN,

 30 DE MAYO DE 1813

             “En el campo de batalla quedaron muertos de los enemigos 479 soldados, 27 oficiales de la plana mayor, con muchos heridos y prisioneros. Se tomaron tres cañones, de los cuales dos eran de ocho, y uno de cuatro, un morterete con sus correspondientes granadas, un cajón de hachas, una gran cantidad de pertrechos, fusilería, cajas, banderas, etc., seis mil pesos en plata, los cofres del General y algunos oficiales, y por decirlo de una vez un botín que alcanzaría a cuarenta mil pesos. La victoria fue tan completa que hasta la famosa música del batallón militar de Caracas cayó en nuestro poder”. Yanes p. 87.

 El Secretario de Estado y del Despacho de la Gobernación de Ultramar en Puerto Cabello, Pedro Urquinaona y Pardo, en sus escritos de 1820, refiere el parte militar de acuerdo a la versión del Capitán General de Venezuela: “Monteverde dando parte de esta acción a Juan Tiscar, su interino en el mando de Caracas, dice en la misma fecha del 30 de mayo: Ataqué a Maturín el 25 con una intrepidez asombrosa: se rechazó su caballería por tres veces, pero por último los enemigos arrollaron la nuestra y ambas el cuerpo de reserva; lo que causó una dispersión general: y yo escapé de milagro[2], y he pasado trabajos que nadie se podrá figurar; pero felizmente lo cuento. El punto de Maturín, es de mayor consideración, no como me lo han pintado siempre. Su situación local el más diabólico.” P. 139

 Estas versiones de historiógrafos de la época, nos hacen ver que el ejército de Monteverde, era superior al que tenían los generales Manuel Piar y Azcúe en el poblado de Maturín. No se explica que tenía 230 hombres y quedan 479 de ellos muertos.

 INFORME DEL MINISTERIO DE GUERRA REALISTA

 EL 12 DE JUNIO DE 1813

Continúa diciendo el Secretario de Estado: Olvidado Monteverde de la intrepidez asombrosa con que atacó a Maturín, el 25 de mayo, y de la severa intimación que precede, dijo al ministerio de guerra el 12 de junio de 1813 lo siguiente: “Deseoso de tranquilizar la Provincia de Cumaná, interponiendo proposiciones razonables antes de usar las armas, me traslade a las inmediaciones de Maturín con un pequeño ejército, más para hacerme respetar que para obrar y poder conseguir que mis proposiciones de conciliación fuesen oídas a la sombra del temor. A penas llegué a dicho destino, cuando di principio a mis negociaciones con los rebeldes que allí se hallaban arrochelados; pero como poseían un punto ventajoso bien artillado y un crecido cuerpo de caballería y otro respetable de infantería; y por otra parte fuesen avisados del pequeño ejército que me acompañaba[3], fueron oídas con desprecio mis palabras de paz y conciliación y sucesivamente atacado y empeñado en una acción, sino hubiese sido preciso contener el torrente que me invadió. Después de cinco horas de un horroroso y sangriento fuego de una y otra parte perdí los mejores oficiales de mi ejército y como cien hombres, y con la notable falta que me hicieron aquellos, el resto de mis tropas se dispersaron, y tuve que replegarme precipitadamente con el secretario Doctor Antonio Gómez, el estado Mayor y la guardia de lanceros, al cuartel general de San Mateo, donde progresivamente se me iban reuniendo los soldados dispersos, habiendo padecido los enemigos un gran destrozo”. Pp. 140-141

 En ese momento cabizbajo por la derrota, fue noticiado de las convulsiones militares y políticas que se estaban desarrollando en la capital de la Provincia venezolana (Caracas); descansó poco y se retiró con la celeridad del Rayo.

En el centro del poder de Venezuela, Monteverde reemplazó a Tiscar por el Brigadier Fierro, hombre opacado, sumiso y nulo, pero le tenía mucha confianza. Luego se fue a Valencia, donde era necesaria su presencia por una tempestad política del lugar que amenazaba el occidente del país.

 Al pueblo de Maturín que resistió con valor en los predios del Alto de los Godos y la planicie de los Guaros, se le debe brindar fraternal ovación en memoria de las cinco batallas registrada durante los años de 1813 y 1814. La Tercera Batalla frente a Maturín,Honra la memoria de la Parroquia Alto de los Godos, asentada en tierra revolucionaria e independentista, establece encuentro de relevancia histórica en las páginas triunfantes de la Venezuela soberana, que sembró sus recuerdos en el ámbito maturinés,  siendo un acontecimiento de acentuado impulso para la investigación nacional y local, donde ha sido notable el concurso fecundo de cronistas e historiadores, en la articulación  de los más diversos segmentos de la historia monaguense.

 Los realistas Teniente Coronel de Artillería Don Antonio Bosch y el Capitán de fragata Don Pedro Cabrera, murieron en la refriega, fueron sepultados con los honores militares de atributo a los altos oficiales de los ejércitos patriotas o realistas.

 El escritor Pedro Elías Marcano. 1909. En su libro Defensa Patriótica de Maturín en 1813, enumera los diferentes grados militares de las personas que participaron en las gloriosas Batallas de Maturín: Los nombres subrayados tienen descendencias en Maturín.

  • GENERALES: José Tadeo Monagas, Andrés Rojas, Francisco Carmona, Jesús Barreto, Lucas Carvajal, Francisco Rojas, José Gregorio Monagas, Pedro Hernández, José Eustaquio Orta, Antonio Sotillo, y Antonio José de Sucre que participó como ordinario (soldado raso), culminando su carrera militar con el grado de Gran Mariscal de Ayacucho.
  • CORONELES: Manuel Antonio Fernández, Francisco Carvajal (a) Tigre Encaramado, Manuel Inocencio Villarroel, José Ribero, Rufino Peralta, Manuel Longares, Juan de Dios Infante, Leonardo Infante, Juan Antonio Mina, Manuel Arévalo, Pedro José Goitia, y Francisco Monagas.
  • COMANDANTES: Diego de Rivas, Pedro Sánchez de Gordon, Froilán Peralta, José María Amaya, Luis Calderón, José Manuel Torres, José Miguel Guanaguanay, Felipe Carrasquel, Vicente Lara, Miguel Pérez de Aguilera, Jesús Montoya, Ciriaco Díaz, Marcelino Villanueva, Pedro Correa,  Juan Bautista Gricell, Fernando Rondón, el Mayor Juan Lorenzo Jaramillo, y el tambor Fernando García.
  • CAPITANES: Vicente, Calixto y Mariano Villanueva, Crisóstomo Barreto, Marcos Rojas, Francisco Domínguez, Juanico Medina, Juan Febres, Francisco Ceballos, Domingo Rojas, Lorenzo Rodríguez, Isidro Sifontes, Pedro Sifontes, José Rauseo, Inocencio Mago, Pedro Bastardo, y Felipe Carrasquel hijo.
  • OTROS OFICIALES: José Joaquín y Antonio Vicente Cabezas, Etanislao y José Miguel Ramírez, José y Nicolás Barreto, Gregorio y Luis Pérez de Aguilera, Manuel y Nicolás Luna, José María Valenzuela, el mocho Florencio Medina, Felipe Rodríguez, José Gabriel Chávez, Pedro Franco, Manuel García, Pedro Calanche, Manuel Lara, Aquileo Mota, Gregorio Medina, el Corneta Teco, tambores Fernando Arismendi, y Hermenegildo Prieto, José Miguel Fernández, Juan Campo Solórzano, Manuel Mago, José Silverio Goitia, José Antonio Rodríguez, Pedro yegues, José Antonio Sosa, y Manuel Baltazar Bastardo.
  • MUJERES: Juana Ramírez la Avanzadora, Graciosa Barrozo de Sifontes, María Antonia Ramírez, María Josefa Rodríguez, Dolores Betancourt Mota,  María Romero,  Vicencia Gómez, Lorenza Rondón, Marta Cumbale, Juanita Ramírez, María Isabel, María Rodríguez, Juana Carpio, Luisa Gutiérrez, Isidora Argote, Valentina Mina,  Carmen lanza, Rosa Gómez, Eusebia Ramírez, Guadalupe Ramírez, Rosalía Uva, y Josefa barroso.

 Familias que vivieron y participaron en las batallas de Maturín, según el escrito Pedro Elías Marcano (1909) 

  • Los Fernández, de la provincia de Caracas: hijos de don Manuel Fernández de Miranda, y de doña Rosalía Jiménez de Castro.
  • Los hermanos Manuel Antonio, José Miguel y José Ramón Fernández vivían en el pueblo de Santa María de Ipire hasta 1.797.
  • Luis, José Jesús, Nicolás, Felipa, Cecilia, María Antonia y María Francisca Barreto eran naturales de Cumanacoa e hijos del Capitán Crisóstomo Barreto.
  • Los hermanos Andrés, Francisco, Marcos, Bartolo y Germana Rojas, naturales de San Sebastián, Estado Aragua.
  • Miguel Pérez de Aguilera y sus hermanos Gregorio y Luis estaban domiciliados en Aragua.
  • Fray Fernando Pérez de Aguilera y Pbro. Manuel Gregorio Pérez Fariñas, quien por ser patriota estuvo preso.
  • Comandante Miguel Pérez de Aguilera, abuelo materno del General José Miguel Barreto, dejó de existir combatiendo en la última acción de Maturín, 11 de diciembre de 1.814.
  • Los hermanos Eugenio, Lorenzo, Felipe y María Josefa Rodríguez, sus padres José Antonio Rodríguez y Ángela Sandoval y Malpica, de familia valenciana.
  • José Silverio Goitia, su hijo Pedro José Goitia, Dolores Betancourt Mota con su pequeña hija Eulogia Rodríguez, Juan Bautista Gricell, Aquileo Mota, José Rauseo, Pedro Calanche, José Gabriel Chávez, el tambor Fernando García, el corneta Teco y Nonato Morillo, llegaron de Camaguán a Maturín en la emigración de 1.812.
  • Los Rodríguez eran del Yaracuy, y Lorenzo perdió la vida en el tercer combate, 25 de mayo de 1.813. Los Goitia eran margariteños; Gricell y Rauseo, de la isla de Martinica; Calanche, maracaibero; Chávez, García, Teco y Morillo de otros lugares.
  • Manuel y Nicolás Luna, de nacionalidad española, el primero pereció el 11 de diciembre, comandando la culebrina de la batería de las Mujeres; y el otro se ausentó de Maturín sin que su familia supiese más de él.
  • los Ramírez Lira, de los Pérez de Aguilera y algunos Villanueva, eran cumaneses, Francisco Carmona, Manuel Inocencio Villarroel, Diego de Rivas, Pedro Sánchez de Gordón, Froilán Peralta, Rufino Peralta, José María Amaya, Felipe Carrasquel, José María Valenzuela, Francisco Domínguez, Manuel Lara, Inocencio Mago, Manuel Mago, Manuel García, José Antonio Sosa, Fernando Arismendi y Hermenegildo Prieto.
  • La familia Mina, hijos y vecinos de Maturín, manifiestan que era natural de Güiria.
  • José Eustaquio Orta, José Miguel Guanaguanay, Jesús Montoya, Francisco Ceballos, Juanico Medina, que en Areo murió de 107 años de edad en 1.879 u 80, Felipe Carrasquel hijo, Pedro Bastardo, Florencio y Gregorio Medina maturineses.Fernando Rondón y Juan Febres, de Areo.
  • Lucas Carvajal, Juan Antonio Sotillo, Manuel Arévalo, Domingo Rojas, Pedro Sifontes, Isidro Sifontes y Manuel Baltazar Bastardo, de la provincia de Barcelona.
  • Francisco Carvajal (a) Tigre Encaramado, aparece en la historia escrita por Baralt y Díaz como maturinés; en algunas publicaciones de Barcelona como hijo de aquella provincia; y su biznieta Teodora Carvajal, residente en la ciudad de Maturín, asegura que era de Aragua de Barcelona, pues así se lo oyó decir repetidas veces a su madre Quintina Carvajal y a su abuela Juana Carvajal; afirmando también que ésta, su abuela, y María Rosario, hijas de Tigre Encaramado, llegaron muy chiquitas a Maturín, donde nació su otro hermano Juan Carvajal.
  • Juan de Dios y Leonardo Infante, de Chaguaramas. Luis Calderón y Pedro Corres., se trasladaron del Guárico a Maturín. Juan Campo Solórzano, antes de ser vecino de Maturín lo fue de Cumaná. Ciriaco Díaz de Orituco, murió en Maturín a la edad de 97 años en 1.882. Vicente Lara, valenciano. Juan Lorenzo Jaramillo del Sombrero.
  • Juana Ramírez la Avanzadora, hija de Guadalupe Ramírez, afrodescendiente. Tuvo familia en Guacharacas cerca de Maturín, donde falleció y sus restos mortales están sepultados en el cementerio de San Vicente en el Mausoleo denominado Santuario Patriótico del estado Monagas. Se asegura que nació en Chaguaramal del Cantón Maturín.
  • Doña María Antonia Ramírez, esposa primero del español don José Morales y después del señor Roque Cabello; Vicencia Gómez, casada con el Capitán José Rauseo; María Rodríguez, mujer de Pedro Franco; y Juanita Ramírez, que a caballo y con traje varonil formaba entre los jinetes, muriendo de un balazo en el tercer combate, eran cumanesas.
  • Marta Cumbale y valentina Mina, de Güiria.Doña Graciosa Barroso, consorte de don Isidro Sifontes, María Romero de López, Josefa Barroso y Juana Carpio, de la provincia de Barcelona.  Rosa Gómez, que murió en Punceres, maturinesa.
  • Lorenza Rondón, hermana del Comandante Fernando Rondón, salió herida en una pierna y feneció en su nativo pueblo, Areo, el año de 1.868 o 69.
  • Dolores Betancourt Mota, esposa de Lorenzo Rodríguez, y María Josefa Rodríguez casada con el cumanés Ignacio Blondel. Carmen Lanza y Luisa Gutiérrez, guariqueñas. Isidora Argote, quizás era de Caracas. Eusebia Ramírez, murió en Cumaná. Guadalupe Ramírez, esclava de las Ramírez Ramos. Rosalía Uva, de Puerto Cabello, fijó su último domicilio en San Joaquín de Barcelona.

Cuarta Batalla de Maturín

12 de Septiembre 1814 

  • El realista Francisco Morales, segundo al mando después de José Tomás Boves, ataca a Maturín con soldados de infantería y caballería, por el alto que tiene la llanura al poniente, refiriéndose a la planicie de los Guaros y al Alto del Otero, conocido después como el Alto de los Godos.

 Después de algunos enfrentamientos en el Oriente de Venezuela, Francisco Morales le sigue las huellas al patriota independentista José Francisco Bermúdez; presentándose en la tarde del 7 de septiembre de 1814 frente a Maturín, y luego de situarse en el alto que tiene la llanura al poniente, remite una correspondencia a los jefes militares y civiles para que se rindan, según Francisco Javier Yanes, descrita en los siguientes términos: “El ejército de mi mando que sostiene los derechos de Su Majestad Católica el Rey Fernando 7°, no tendría más trabajo que marchar para pulverizaros; pero deseoso de economizar la sangre, os propongo hagáis una capitulación honrosa, estando dispuesto a dar pasaporte a todos los jefes y oficiales que no quieran permanecer en el país, bien entendido que si desatendéis mis benéficas intenciones, mañana mismo quedarán todos reducidos a cenizas”. P. 159

El General en Jefe José Francisco Bermúdez, se reúne con su oficialidad, entre ellos los Tenientes Coroneles Pedro Zaraza, José Tadeo Monagas, Manuel Cedeño, Luis Calderón, entre otros y traman las estrategias para defenderse del opresor imperialista, y dar respuesta a la rendición que pide Francisco Morales. El debate entre los jefes de la Guarnición de Maturín se mantiene firme, porque está en juego la libertad y la soberanía patria, asumiendo que hay el antecedente un año antes, cuando el general Manuel Piar se enfrentó al capitán General español Domingo Monteverde y lo derrotó.

 El General en Jefe José Francisco Bermúdez con sus Divisiones y altos oficiales al frente del emisario de Morales, lee en voz alta: “ved aquí lo que ofrece el Comandante Morales ¿Qué decís vosotros? Toda la tropa y sus oficiales contestaron unísonos: ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! Y despidieron al emisario, con la siguiente respuesta: Que el pueblo de Maturín que había jurado ser libre, renovaba en aquel día sus votos, y estaba resuelto a quedarse reducido a ceniza, antes que profanar las glorias de sus triunfos”. P. 160

 El General en Jefe José Francisco Bermúdez contaba con 1000 jinetes y 250 infantes adiestrados en el uso de la lanza, bayoneta, espada y cuchillo, armas de uso común en la época de la independencia, pero sobretodo estaban armados de coraje, brío y fortaleza republicana, más que suficiente para enfrentar enemigos usurpadores de la soberanía nacional.

 Siguiendo con la versión de Francisco Javier Yanes, con respecto a su libro: Historia de la Provincia de Cumaná 1810-1821, describe la fuerza militar patriota.

 Escuadrones del Ejército Republicano

  • General José Francisco Bermúdez con 4 escuadrones, y un cañón de campaña dirigido por el Capitán Morillo
  • Cap. Francisco Carmona, dirigía el 1er escuadrón de mando
  • T/Cnel. Luis Calderón, comandaba el escuadrón 39
  • T/Cnel. Pedro Zaraza, escuadrones 40
  • T/Cnel. José Tadeo Monagas, un escuadrón de caballería
  • Cap. Remigio Fuenmayor, encargado del escuadrón de reserva, compuesto por 43 hombres, dispuestos a dar la vida por la patria.
  • T/Cnel. Andrés Rojas, comandante de la infantería de 250 soldados y un cañón
  • T/Cnel. Manuel Cedeño, Comandante de la caballería
  • Cap. Morillo, al frente de los dos cañones de campaña

  

Fuerzas militares realistas

Francisco Morales tenía a sus órdenes soldados que superaba al doble a los nuestros. Información suministrada por un soldado republicano que había escapado, y suministró los siguientes datos a Bermúdez.

  • Sus respectivas Divisiones
  • 06 batallones en línea
  • 20 escuadrones de caballería

Inicio del enfrentamiento de la 4ta Batalla de Maturín

El día 8 de septiembre Francisco Morales, despliega dos escuadrones carabineros de guerrillas por la izquierda y por la derecha, rumbo a la planicie de los Guaros y el Alto de los Godos, poniéndolos en fuga el Comandante de Caballería Manuel Cedeño y el Capitán Francisco Carmona quien dirigía el primer escuadrón de mando; mataron a 38 soldados y se apoderaron de 13 carabinas y los patriotas no obtuvieron ninguna baja ni heridos. El día 10 por la noche, autoriza algunos tiros de cañones para seguir alarmando las tropas de Morales, cuestión que causó efecto para los planes establecidos.

 El día 12 el General José Francisco Bermúdez, emprende la batalla con sus más cercanos colaboradores del alto mando militar, el General Bermúdez avanza por la izquierda del enemigo con 4 escuadrones, y un cañón de campaña dirigido por el Capitán Morillo, en el Alto de los Godos, suponemos que por lo alto del terreno es la ubicación actual del Fuerte Paramaconi, mayor visibilidad y ventaja cuando los realistas crucen el caño; y un grupo de infantes acompañando el cañón del Comandante Andrés Rojas. Por la derecha otros 4 escuadrones y un cañón al mando del Comandante Manuel Cedeño, produciéndole una gran mortandad al ser sorprendidos los realistas al mando de Morales.

 Por el lado de Cedeño los realistas avanzan hasta los terraplenes o baterías de los republicanos, cerca donde está actualmente el liceo Francisco Iznardi y el sector Viento Colao, se apoderaron del cañón y mataron al capitán Morillo, los patriotas huyeron por los farallones del bajo Guarapiche; pero inmediatamente Cedeño atacó y pudo resguardar las inmediaciones del Blocó o terraplenes de defensa de la ciudad de Maturín al norte de la actual plaza Piar.

 Los Comandantes José Tadeo Monagas y Manuel Cedeño, embistieron con gran ímpetu sus columnas de caballería cerrada y el escuadrón de reserva a la cabeza, destrozaron la infantería enemiga y siguieron media legua a la caballería enemiga y también la vencen; a pesar que José Tadeo Monagas sale herido en una rodilla.

 Eduardo Blanco, en su célebre libro: Venezuela Heroica, editado en 1885, puntualiza, Los infantes realistas resisten sin desconcertarse el recio choque de nuestros intrépidos lanceros; una brega sangrienta, tenaz, enardecida, se traba entonces en la inclinada llanura delos Guaros”. P. 191. Con respecto al sector los Guaros del que habla el autor, es posible que estuviera ubicado, donde está la plaza de la Resistencia Indígena o la Iglesia San Ignacio de Loyola, porque en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, la ventaja la tiene el que está en la parte alta, y por ende los patriotas conocían el terreno como las palmas de sus manos, por lo tanto debían seleccionar espacios con lomas que los favorecieran; hago esta acotación, porque actualmente el sector los Guaros está ubicado frente la Universidad de Oriente (UDO), muy abajo del desfiladero del Alto de Los Godos y la planicie de Los Guaros.

 La persecución de todos los frentes preparado por José Francisco Bermúdez, se mantuvo hasta las 8 de la noche, regresando por la oscuridad, y al llamado de las bandas y la diana, se reúne la caballería e infantería y proclaman la victoria.

 Los realistas tuvieron muchos muertos, entre jefes y oficiales, 85 heridos, 865 prisioneros, 150.000 cartuchos de fusil, 2.100 fusiles en su mayoría de bayonetas, 700 caballos ensillados y bestias en pelo, todos los equipajes, archivos, y tiendas de campañas. El Ejército Republicano, tuvo 74 muertos y más de cien heridos.

 Tremenda derrota propinaron los patriotas, dirigidos por el célebre y audaz Bermúdez, hombre de confianza del General en Jefe Santiago Mariño, a los realistas godos que insistían en apoderarse de Maturín, sin pensar los egregios compatriotas republicanos que preferían la muerte ante la opresión imperial del yugo español. Francisco Morales no le quedó otra alternativa que huir con el ejército destrozado, rumbo al Oeste de la ciudad de la Sultana del Guarapiche, por el camino real de Areo, hasta llegar a Urica, para encontrarse con su Jefe el asesino José Tomás Boves, y tratar de reorganizar su fuerza militar.

 Con esta nueva jornada feliz de los compatriotas acantonados en Maturín, se acentúo la respetabilidad hacía la ciudad del Guarapiche, su reputación llegaba al centro de la capital de la República con brillo de éxito. Bermúdez aumenta su tropa a 2.200 infantes y 2.500 jinetes, lo que le daba fuerza para seguir en las trincheras de lucha por la soberanía y la libertad de los pueblos.

 Quinta Batalla de Maturín

10 de diciembre 1814

 El 5 de diciembre el Ejército Patriota se enfrenta a los realistas en la población de Urica, donde muere el sanguinario Boves, pero el ejército revolucionario queda destrozado; ventaja que aprovecha Francisco Morales, cinco días después para romper las barreras de Maturín y acabar con la resistencia de la ciudad del Guarapiche.

 José Francisco Bermúdez y José Félix Ribas, después de la desastrosa experiencia militar de Urica, regresan con los oficiales a su mando a Maturín con un ejército mermado, sin pertrechos y hambriento. Allí en su aposento territorial se disponen a reorganizar la caballería y curar a los soldados republicanos heridos y cansados de esa jornada donde murió el jefe realista José Tomás Boves, quedando de segundo al mando Francisco Morales, que gritaba en el campo de batalla, ¡nos vemos allá en Maturín! Jactancia que proclamaba porque había ganado la guerra, y su ansia de venganza seguía sin miramientos, para cobrar la muerte de su jefe.

 Allí en la refriega de Urica, muere uno de los preclaros hombres revolucionarios e intelectuales de Venezuela, Miguel José Sanz, donde sus preciosos trabajos literarios quedaron en manos del realista Francisco Morales, en cuyas piezas estaban escrita parte de la historia de Venezuela, todas ellas fueron destruidas para que no quedaran rastros del Secretario del Congreso parlamentario que redactó el Acta de nuestra independencia el 5 de julio de 1811.

 Después de la batalla en Urica, dicen todos los autores consultados del siglo XIX; Rafael María Baralt, Ramón Díaz; Eduardo Blanco, con su famoso libro Venezuela Heroica; Francisco Javier Yanes y otros, que Francisco Morales se hizo nombrar por un Consejo de Oficiales, reunidos de emergencia, como el sucesor de José Tomás Boves, y por ende el máximo representante de los realistas en lo político y militar en estos espacios orientales, llevándolo a insistir su regreso a Maturín para vengar la muerte del sanguinario Boves, aprovechando que las fuerzas patriotas había perdido muchos soldados y se encontraban en muy malas condiciones.

 Llegando a Maturín el 10 de diciembre de 1814. Los republicanos revolucionarios dirigidos por José Francisco Bermúdez y José Félix Ribas, contaban con un reducido ejército de 500 hombres e igual número de caballos; hicieron todo lo posible de protegerse dentro de la propia ciudad con los terraplenes o zanjas que las baterías de mujeres en años anteriores ocuparon en defensa de Maturín, además contaban con las partes geográficas que lo beneficiaban como era el río Guarapiche al Norte del sitio de Maturín, y al Sur el caño hoy conocido como Orinoco.

 El realista godo, Brigadier Francisco Morales, ataca el diez (10) de diciembre por la noche a Maturín, al mando de 1500 jinetes por el sito denominado el Hervedero al Este de la ciudad, en lo que hoy comprende las Brisas del Aeropuerto donde se encuentran los barrios Las Acacias, Mereyal, El Parquecito, 1° de Mayo, Chacao, Chacaíto, Pueblo Nuevo, Campo Alegre, La Constituyente entre otros sectores. Aprovechándose de la oscuridad, el poderío del ejército español y las inmensas sabanas hasta el corazón de la ciudad, que para la época llagaban hacia la plaza Piar, sus alrededores y la actual avenida Juncal.

Nos relata Rafael María Baralt y Ramón Díaz, que: El primero que hizo frente fue el escuadrón de Manuel Cedeño con 300 hombres, además contaban con tres terraplenes y dos baterías para rechazar los ataques de las tropas del rey de España, la protección natural del río Guarapiche al Norte, y al Sur terrenos pantanosos, en lo que es hoy el caño Orinoco, singular refugio de protección; sin esperar el avance realista por el Este, lo cual ocurrió, y tan inesperado acto causó el natural desespero de los jefes patriotas José Francisco Bermúdez y José Félix Ribas debido al inminente ataque enemigo, porque en toda operación militar el despliegue de las tropas siempre es fuera de la ciudad, para proteger a la población civil y ubicarse en sitios estratégicos, como en el caso de la Tercera y Cuarta batallas que se dieron en la planicie de los Guaros y el Alto del Otero, o de los Godos, donde usaron el caño como barrera y las alturas del terreno para desconcertar la caballería contraria con ataque sorpresa; ahora no ocurrió así, por lo débil de la tropa republicana y los pocos pertrechos que poseía, principalmente de cañones de largo alcance, además de no contar con refuerzos indígenas para el uso de las flechas envenenadas que cubrían una trayectoria de mediano alcance; que a pesar de su superioridad le causaron considerables pérdidas a los realistas.

 A la siete de la mañana del 11 de diciembre de 1814, las tropas realistas a la cabeza de Francisco Morales, acometen sin piedad a la ciudad. Los patriotas republicanos se escudan en las zanjas y terraplenes de las baterías, conocidas como “blocós” pero sus pocos pertrechos y municiones se agotan, y resisten hasta el cansancio, “los enemigos asaltan a la ciudad, por sobre los cadáveres de sus heroicos defensores”, sostiene Eduardo Blanco. “Inmensos gritos de terror llena los ámbitos de la vencida Maturín: poseída de espanto, la numerosa emigración refugiada en su seno huye despavorida por los callejones y las plazoletas, implorando socorro; sin saber a dónde dirigirse,discurre desatenta a la ventura, tropezando a cada paso con la muerte”. Pág. 210

Fueron muchos los esfuerzos heroicos de nuestros patriotas insurgentes, para defenderse de esos monstruos segados de venganza. José Félix Ribas y José Francisco Bermúdez, sintieron la furia de su impotencia contra bandidos que ejercían el poder a través del mandato de un rey, que tenía a Venezuela como una gobernación, a miles de kilómetros de sus dominios. Eduardo Blanco, asevera que: Rotos, envueltos, acuchillados por la espalda y fusilados por los flancos, sin que baste su decidido empeño a detener y rechazar el huracán de fuego que invade a Maturín, la onda enemiga los abate, pasa sobre ellos como ola de sangre, y con el degüello de millares de víctimas sellaFrancisco Morales su victoria, y vengalossoldados muertos que pierde en la jornada. Las escenas finales de este espantoso drama, no pueden narrarse. Cuánta sangre inocente derramada por el crimen ¡Cuántos dolores! ¡Cuántas lágrimas! El hierro y el incendio se alían para destruir a los vencidos. Ni edad ni sexo respetan las hordas triunfadoras en su insaciable sed de sangre y de venganza. Pág. 210

 En Maturín,

culmina la última etapa militar de José Félix Ribas

Perdida la 5ta Batalla Heroica de Maturín, los principales protagonistas huyen despavoridos con sus seguidores, incluyendo familias enteras que vivieron en esta localidad, salen a protegerse a los montes y otras guaridas que los resguarden de la acción vil de los godos realistas, que masacraron, acribillaron, y degollaron a los residentes de la Sultana del Guarapiche. Algunos se refugian en los bosques del Buen Pastor, otros siguen las extensas sabanas del Hervedero que al final de su horizonte conduce a caño Colorado y a caño Francés, muchos orientan su rumbo hacia Punceres, comunidad indígena de importancia colonia; José Francisco Bermúdez escapa con algunos jinetes en dirección a la población del Tigre, otras familias emigran hacia las costas de Sucre rumbo a las Antillas.

 En cuanto al líder de la Batalla de La Victoria del 12 de febrero de 1814 en el hoy estado Aragua, el General, José Félix Ribas extiende su salida junto a 18 oficiales tomando la ruta de Caracas, vía al centro del poder político en Venezuela, para encontrarse con Rafael Urdaneta en la población de Barquisimeto, según la versión de Baralt y Díaz. Al llegar a los montes de Tamanaco cerca de Valle de la Pascua, José Félix Ribas, quiso reposar su larga jornada de guerra en Maturín, y su esclavo fue al pueblo en busca de algunas provisiones, siendo apresado por las autoridades españolas, a quien lo acosaron bajo presión con un grupo de soldados realistas, casi cercano al héroe republicano. Igualmente Eduardo Blanco señala que el bravo paladín de Maturín, fue colgado en un paloa media legua de Tucupido en el camino real; la cabeza frita en aceite y puesta en ella, por escarnio el gorro frigio “que usara siempre como emblema de la libertad”, la encerraron en una jaula de hierro; y hubo prisa en enviarla a Caracas, en cuya plaza mayor se colocó en una horca levantada al efecto para tamaña afrenta; y luego, aquel augusto despojo que impíamente negaron a la tierra, lo mantuvieron suspenso, durante muchos años en la llamada Puerta de Caracas, a la salida del antiguo camino de La Guaira, proclamando con ello toda la importancia que daban a aquel muerto y todo el odio que los abrasaba la venganza. Pp. 214-215

 Los ciudadanos venezolanos y principalmente las nuevas generaciones de compatriotas, deben entender que el nacimiento de la nación como República a partir del 19 de abril de 1810, fue de alto costo para hombres y mujeres que creyeron que era posible abrir las ventanas y la puerta de la libertad de los pueblos. En el curso de los años trascurridos de la revolución independentista entre 1810 y 1821, los más trágicos y sangrientos fueron los de 1813 y 1814, porque allí ocurrieron los grandes enfrentamientos de guerra, y por eso sostenemos con mucho orgullo que el estado Monagas, realizó un gran papel de primera línea para alcanzar los laureles de la autodeterminación de los pueblos; con esto reafirmamos que los patriotas republicanos, demostraron su gran fortaleza en estas cinco acciones heroicas que defendieron la soberanía de Maturín, como pueblo invicto de connotada repercusión en los fastos históricos del Oriente venezolano, siendo su rol trascendental en las páginas de la historia nacional.

           Simón Bolívar visita Maturín,

            cuatro años después         

  • El Padre de la patria estuvo en Maturín, del 31 de octubre, hasta el 5 de noviembre de 1818.

 El libertador Simón Bolívar y padre de la patria, con su impetuoso ardor revolucionario de apoderarse de Guayana a comienzo de 1817, logra su objetivo en julio del mismo año para hacer de “Angostura” su centro de operaciones y abastecimiento con miras a la liberación definitiva de Venezuela. Crea desde esta ciudad, hoy Ciudad Bolívar, el Consejo de Estado, Consejo de Gobierno, Consejo Superior de Guerra, Alta Corte de Justicia, Tribunal del Consulado, y el 27 junio de 1818 el periódico “Correo del Orinoco”, para continuar con su destreza militar y cultivada estrategia política que lo condujera al triunfo inevitable y devolverle al pueblo venezolano sus derechos soberanos.

 Desde Angostura, ciudad limítrofe con el sitio de Maturín, río Orinoco de por medio, el Libertador Simón Bolívar decide trasladarse a las riberas del Guarapiche para conocer de cerca la marcha de las operaciones civiles y militares en todo el Oriente venezolano, y particularmente de la ciudad de Cumana, según la campaña convenida con Mariño; entre otras diligencias del Jefe Supremo de la República y Capitán General de los Ejércitos en Venezuela y la Nueva Granada, era entrevistarse en Guanaguana con el General Santiago Mariño, máximo líder del Ejército en el Oriente del país.

 Simón Bolívar, paladín de arrojo indomable por las causas nobles de los pueblos que claman ser libres de cualquier sumisión, fue recibido en Maturín con el calor de los vecinos y sus soldados firme a su disposición, porque tenía en su cinto el aplomo del coraje y el deseo como ser humano de llevar en su pecho y mente la grandeza heroica de los libertadores, como ejemplo reflexivo hacia la fortaleza de la soberanía patria que se anhelaba a lo largo y ancho del país.

Dos días antes de marchar desde Angostura hasta el poblado de Maturín, anuncia los siguientes señalamientos, publicados en el Correo del Orinoco 1818:

 ¡Venezolano! No echen la vista sobre los sucesos pasados, ni los escollos que nos han destrozado: aparten sus ojos de los momentos dolorosos que recuerdan las crueles pérdidas; piensen solo en lo que vean o hacen como venezolanos, hijos de una misma patria, miembros de una misma sociedad, y ciudadanos de una misma República. El clamor de Venezuela es libertad y paz; nuestras armas conquistarán la paz, y la sabiduría nos dará la libertad.

Cuartel General de Angostura

22 de octubre de 1818

Simón Bolívar

 DIARIO DE OPERACIONES DEL EJÉRCITO

POR EL GENERAL DENIEL FLORENCIO OLEARY

OCTUBRE DE 1818

Itinerario desde Angostura

El General Florencio OLeary edecán del libertador, describe paso a paso el recorrido de Simón Bolívar y su Estado Mayor desde Angostura hasta el poblado de Maturín, en sus célebres Memorias. 1981 editada por el Ministerio de la Defensa.

  • Día 24 de octubre. Hoy a las nueve de la mañana el Jefe Supremo, con el Jefe del Estado Mayor y su séquito, han pasado el río para ir a la Soledad y continuar la marcha a Cumaná, llegaron a seis leguas.
  • Día 25. De la fundación a Cucasana, distante a 8 leguas.
  • Día 26. El Jefe Supremo y sus séquitos han continuado su marcha hasta el Morichal de Yabo distante diez leguas.
  • Día 27. De Morichal de Yabo a Morichal Largo hay 16 leguas. Morichal de Yabo es un rio de mucha corriente y muy hondo.
  • Día 28. De Morichal Largo a la Soledad Vieja hay 9 leguas.
  • Día 29. De la Soledad Vieja al Tigre 6 leguas.
  • Día 30. Del Tigre a la casa de Arévalo, en el sitio de la Corona 9 leguas; saliendo del Tigre, como a una milla, se encuentra el rio de su nombre, navegable.
  • Día 31 de octubre. De la casa de Arévalo a Maturín 8 leguas, se encuentran los ríos siguientes: a otra legua el río Guanipa con un puerto provisional; como a tres leguas más adelante el Amana, bastante ancho y profundo que se pasó en un bongo.

 Al Llegar S.E. Simón Bolívar a Maturín, fue recibido con salvas de artillería. Fue tal el impacto de la presencia del Padre de la Patria, que el General Andrés Rojas, Gobernador de la plaza de Maturín y máximo Jefe en lo militar, llegada la noche le ofreció en su casa un agasajo en su casa con baile y música a su honor y al Estado Mayor de las Fuerzas Republicanas en Venezuela. Las agraciadas mujeres de Maturín, comentaban pasado los días sus elogios por haber bailado con Simón Bolívar y la fascinante postura varonil del Jefe de Estado en tan importante ocasión, de visitar a esta comarca de la provincia.

 Así lo registra el Dr. José María Núñez en su obra: Maturín hasta 1883. El Libertador sólo permaneció en Maturín pocos días; se hospedó en la casa pajiza del General Andrés Rojas, situada en el solar que ocupa después la casa del señor Narciso Valderrama en la plaza principal. En aquella humilde morada fue visitado por todos loshabitantes de la naciente población y por muchos de los del campo; y el General Rojas le obsequió cuanto lo permitían los cortosrecursos de laépoca. Entre esos obsequios figuró el baile prometido por el General Rojas, al que concurrieron damas maturinesas, que ayer no más, recordaban con orgullo haber tenido la satisfacción y la honra de bailar con el Libertador.

 SE el Libertador Simón Bolívar en Maturín; habiendo recibido los partes militares correspondientes y redactando decretos y resoluciones se dispuso viajar hacia la población de Guanaguana al Norte del actual estado Monagas, para encontrarse con el máximo líder en lo militar y político de la Provincia de Cumaná General en Jefe Santiago Mariño. A Continuación le presentamos el recorrido del Jefe Supremo de la futura República de Venezuela hacia Guanaguana:

 Itinerario

El Jefe Supremo del Ejército de Venezuela y Granada, acompañado del general Andrés Rojas y el Estado Mayor, inspeccionan los terraplenes de las baterías de los oficiales y mujeres en Maturín y da sus últimas recomendaciones.

  • El día 2 de noviembre, a las 3 de la tarde, salen de Maturín y van a dormir a Chaguaramal, a siete leguas.
  • Día 3. Salió el Jefe Supremo de Chaguaramal por la mañana, y habiendo andado a legua y media, (vía a Aragua) recibe parte del Comandante Lucas Maíz, en donde le participa que habiendo atacado el general Mariño a Cariaco éste fue dispersado, lo que le obligó en el momento a volver sobre Maturín, para disponer lo que se debía ejecutar respecto a la organización del Ejército.

Este itinerario oficial del Ejército Republicano, nos hace ver claramente que Simón Bolívar, debe haber llegado a las aproximaciones de Guayuta; sitio actual que está ubicado más o menos a dos leguas según el informe del Ejército.

  • Día 4. Llegó al Cuartel General el coronel Conde, Jefe del Estado Mayor del Ejército de operaciones de Cumaná y el ciudadano Pedro Betancourt, secretario.
  • Día 5. Al amanecer salió el ayudante general, Avendaño, para la Costa de Güiria y la Isla de Margarita en comisión interesantísima de servicio.
  • Día 6. Llegó el general Santiago Mariño y tuvo una conferencia larguísima con S.E. el libertador Simón Bolívar, para luego marcharse hacia Angostura.

Decreto del Libertador en Maturín, contra las monedas falsas

Estos documentos del libro de las Memorias de O’Leary, son materiales originales de suma importancia de la presencia del Padre de la patria en estas hermosas tierras del Guarapiche, que afianzan el acervo histórico cultural de Maturín en la liberación de Oriente en el año 1813 y 1814, en plena efervescencia de la revolución soberana y de la autodeterminación del pueblos de Venezuela.

 DECRETO DEL LIBERTADOR

 Considerando

Que en esta ciudad y su jurisdicción han circulado por mucho tiempo moneda contrahecha, cuya circulación está prohibida, y

Considerando

Que su pequeño y naciente comercio sufre un gran perjuicio con la pérdida de aquella, he tenido a bien decretar.

Decreto

Primero: Todos los que tengan monedas falsas, la presentarán dentro de ochos días contados desde hoy al Administrador de Rentas de este Departamento, que la entregará dentro de este término perentorio al General Andrés Rojas para que la inutilice.

Segundo: El Administrador tomará una razón formal de la cantidad que entregue a cada uno, y le formará una cuenta corriente, que le será satisfecha descontándole la mitad de los derechos de importación o exportación, que debiere pagar en este puerto por los efectos que introduzca o extraiga de él hasta el saldo; pero debiendo necesariamente cobrar en numerario la otra mitad.

Tercero: Pasados los ocho días, no admitirá el Administrador a ninguna persona la moneda falsa, pues este término es perentorio.

Maturín, 2 de Noviembre de 1818.

Simón Bolívar

Esto demuestra la importancia del poblado de Maturín en lo económico, había un comercio fluido en Puerto Arturo ubicado específicamente donde esta actualmente el elevado del Bajo Guarapiche. Allí las embarcaciones entraban desde el Mar Caribe por la Boca del Drago en el Golfo de Paria, y seguía su curso hasta el río San Juan en Caripito, después caño Francés, caño Colorado y finalmente al río Guarapiche, anclando sus embarcaciones en Puerto Arturo, centro fluvial en Maturín, como lo asevera el escritor José María Núñez. “Fue también en 1818, a mediados de junio, que se estableció aquí una Administración de Rentas para la recaudación de los impuestos territoriales e industriales y para la exportación. Esta consistía entonces, principalmente, en mulas y otras bestias que negociaban en la isla de Trinidad, de donde recibíamos en cambio elementos de guerra, dinero, mercancías, víveres y caldos. La creación de esta oficina la decretó el General José Francisco Bermúdez, quien llamó a servirla al señor José Antonio Núñez, después de la derrota sufrida por aquel jefe en el puerto de “La Madera “, cerca de Cumaná, el día 30 de mayo. En esa jornada desgraciada mandaba Núñez las dos piezas de artillería de batalla, acompañándole el señor Ignacio Fuentes, ambos cumaneses residenciados en Maturín”.

 SIMÓN BOLÍVAR, JEFE SUPREMO DE LA REPÚBLICA

 CAPITÁN GENERAL DE LOS EJERCITOS DE

VENEZUELA Y DE LA NUEVA GRANADA.

Al señor General de División, José Francisco Bermúdez.

 Hace tres días que llegué a esta ciudad de Maturín y sin detenerme marché a incorporarme con el ejército del señor General Mariño; pero cerca de Aragua, me encontré con un oficio del Teniente Coronel Maíz, anunciándome la dispersión de aquel ejército en las inmediaciones de Cariaco. El resultado final ha sido la pérdida de 700 fusiles, y todo el material del ejército, sin haberse batido más que la descubierta, al mando del Coronel Montes, en la misma Plaza de Cariaco. Todas las tropas se han salvado, porque no combatieron. El enemigo ha llegado persiguiéndolas hasta Santa María, y el señor General Mariño se halla en San Francisco con 300 fusileros reuniendo el resto del ejército desarmado. El Jefe del Estado Mayor, Conde, debe venir a hablar conmigo aquí hoy.

 El General Mariño ha sido llamado también a tratar conmigo. Si viene a tiempo trataré de llevármelo, a fin de que el General Rojas tome el mando de esta División, y Usted Pueda disponer de ella sin dificultad alguna; dudo sin embargo, que se consiga fácilmente lo que me propongo. Mientras tanto autorizo a Usted Para que obre según las circunstancias por las instrucciones siguientes:

 Primera.- Usted Está autorizado para tomar en Margarita del cargamento venido últimamente de Inglaterra con el ciudadano Palacio, de 500 a 1.000 fusiles, cartucheras y vestuarios y lo más que pueda utilizar de municiones de boca y guerra. Y también puede Usted Incorporar a su División al señor Coronel Gillmore, con su cuerpo y las piezas de artillería que llevó, siempre que lo juzgue Usted Necesario.

 Segunda.- Con la escuadrilla que Usted Tiene a sus órdenes y los demás buques que necesite, puede hacer desembarcos en la costa de Barcelona, Cumaná y Caracas para hostilizarlas, pero de modo que se saque partido de los habitantes y se les atraiga a nuestro servicio. Por este medio puede Usted Aumentar su División, hasta ponerla en un pié capaz de emprender operaciones mayores.

 Tercera.- Si la insurrección de Coro es cierta, está Usted Autorizado para hacer una expedición sobre aquella costa y organizar un ejército por Occidente y obrar activamente con él.

 Cuarta.- Si Usted Obra sobre la costa de Sotavento, de aquí se mandará una columna de infantería de Güiria; pero si Usted Obrare sobre la costa de Barlovento, pondrá un Comandante de su satisfacción, con un campo de tropas, armas y municiones sobrantes para armas los reclutas que haya en la costa.

 Quinta.- Si Usted Calcula impracticables o perjudiciales las operaciones por la costa, Usted Está autorizado para volver por este lado para obrar activamente sobre los enemigos, con el cuerpo de ejército que tendrá a sus órdenes el señor General Andrés Rojas.

 Es indispensable, sin embargo que Usted Sepa que este ejército está a las órdenes del señor General Andrés Rojas, antes que Usted Venga a él, pues de otro modo no conviene que Usted Venga aquí. Últimamente, Usted Está autorizado para obrar según las circunstancias en la costa, o por tierra, en las Provincias de Cumaná, Barcelona y Caracas. Para este efecto faculto a Usted Para que tome todos los elementos militares.

 Cuartel General en Maturín, a 4 de noviembre de 1818.

Retorno de Simón Bolívar de Maturín hacia Angostura

El libertador Simón Bolívar regresa con su estado mayor el seis de noviembre de 1818, llegando a Angostura el 11 de noviembre.

  • Día 6: Marchó el jefe Supremo desde Maturín, para volver a Angostura e hizo noche en el Tigre.
  • Día 7: Su Excelencia Jefe Supremo y su séquito permanecieron todo el día en el tigre.
  • Día 8: Marchó todo el día, y llegó a La Leona.
  • Día 9: Continúo al amanecer, y pasó todo el día en Morichal Largo, de donde siguió a las diez de la noche.
  • Día 10: Al amanecer se halló en las cabeceras del Yabo, siguió por la tarde, y por la noche, después de haber sufrido una gran lluvia, vino a Cucasana.
  • Día 11: Salió de Cucasana por la mañana y por la tarde llegó al puerto de la Soledad y pasó inmediatamente a la plaza de Angostura.

BIBLIOGRAFÍA

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  3. Baralt, Rafael María, y Ramón Díaz (1841). Resumen de la Historia de Venezuela, desde el año 1797 hasta 1830. Tomo Primero. Imprenta de H. Fournier y Compañía. Calle de Saint-benoit, N° 7. Paris. 1841
  4. Baralt, Rafael María, y Ramón Díaz. 1841. Resumen de la Historia de Venezuela, desde el año de 1797 hasta 1830. Tomo Primero. Imprenta de H. Fournier y Compañía, calle de Saint-Benoit N° 7. Paris. 1841
  5. Blanco Eduardo. 1881. Venezuela Heroica. Capítulo XIII, sobre Maturín. Reeditado en 1951 por el Ministerio de Educación Nacional, con la edición Biblioteca Popular venezolana. Caracas – Venezuela.
  6. Blanco, Eduardo (1885). Venezuela Heroica. Cuadro Histórico Maturín. Reeditada por el Ministerio de Educación Nacional. Dirección de Cultura y Bellas Artes. Caracas. 1951. Venezuela
  7. Este milagro fue hecho por el Zambo Palomo que le acompañó huyendo a todo escape por montes y veredas.
  8. Foucault Michel. Micro Física del Poder. Curso del 7 de enero de 1976.  Edición y traducción de Julia Varela y Fernando Álvarez. Tercera Edición. La Piqueta. Pág. 139.
  9. Francisco Javier Yanes, 1810-1821 y José Mercedes Gómez 1821-1983. Historia de la Provincia de Cumaná. Biblioteca de Autores y Temas Sucrenses. 1983. (P. 86
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  11. Memorias del General O’Leary. 1981. Edición facsimilar del original de la primera edición. Fecha conmemorativa de la batalla de Ayacucho, Año Sesquicentenario de la Muerte del libertador. Ministerio de la Defensa. Tomo XVI. Barcelona España.
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  14. Urquinaona y Pardo, Pedro. 1812. Oficial de la Secretaría de estado y del Despacho de la Gobernación de Ultramar, Secretario del Rey con ejercicios de decretos, y comisionado que fue por la Regencia a la pacificación del nuevo reino de Granada, por orden de 25 de diciembre de 1812. Relación Documentada del Origen y progresos del trastorno de la provincias de Venezuela, hasta la exoneración del Capitán General Don Domingo Monteverde, hecha en el mes de diciembre de 1813, por la guarnición de la plaza de puerto Cabello. Madrid, en la imprenta nueva, calle de la Concepción, Núm. 9. 1820.
  15. Yanes, Francisco Javier. Historia de la Provincia de Cumaná 1810- 1821 y José Mercedes Gómez 1821-1983. Capítulo IX. Biblioteca de Autores y Temas Sucrenses. Gobernación del estado Sucre 1983. Impreso en Venezuela por Cromotip. 1983
  16. Zambrano, Jesús Rafael. 1999. El origen de Maturín: una polémica histórica. Revista Guácharo. Maturín, diciembre 1999.

[1] Ojer, Pablo.La Fundación de Maturín y la Cartografía del Guarapiche.1957. Buen Retiro, 14/5/ 1688. Archivo General de India. Santo Domingo, legajo 588. P.32

[2]Este milagro fue hecho por el Zambo Palomo que le acompañó huyendo a todo escape por montes y veredas.

[3]Según Monteverde él llevaba un pequeño ejército de hombres armados y disciplinados.

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