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dic 03

RECUERDOS Y AÑORANZAS DEL MATURÍN DE AYER

FELIZ CUMPLEAÑOS 251 DE MATURÍN

Escribe: Edgar Rondón

Al Cruzar la frontera de San Antonio de Capayacuar con apenas siete años de edad, se escuchaban expresiones que llegaban como un apuntador al tímpano de los oídos:

—Cuando vean el tanque rojo, están cerca de Maturín, se ve desde el Banqueado, es un tanque elevadísimo en una loma, enfatizaba un señor de baja estatura al lado del chofer.

Los pensamientos se cruzan para entramar la idea principal sobre el tanque rojo; se escucha a otro pasajero, está cerquita de la subía del Picacho. Cada instante, cada segundo la sensación se hace más patética y los nervios se activan al sentir el recorrer sanguíneo, el corazón se agita como queriendo salir por la boca. La palabra mágica del tanque rojo forma parte de la cultura del maturinés, es sitio emblemático para la metrópolis del estado Monagas. Cuántos sorbos de agua consumieron los habitantes de los años 50 en adelante, testigo de esto es la del finado patrimonio cultural de Monagas, Jesús Chuíto Cardozo, llamado popularmente el Coronel, fundador del sector La Manga, donde está ubicado el dispensador de agua, que por cierto actualmente está activado, nutriendo con el vital líquido parte de la población del centro de Maturín.

Se cayó a pedazo el casco histórico de Maturín, vimos caer el último balcón en la calle Sucre, entre Boyacá y Bermúdez muy cerca de la plaza Bolívar, todo somos culpables; en esos años querían tumbar la fachada del emblemático Centro Plaza Bolívar, donde funcionó el primer teatro de Maturín, donde Andrés Eloy Blanco declamó el poema Canto a España, y se proyectaron las primeras películas de Maturín, antes que cine Monterrey; este derrumbe fue evitado por un grupo de cultores e intelectuales que protestaron con panfletos y denuncias públicas tal situación. Anhelamos disfrutar de casas coloniales y música como las retretas que se hacían en la plaza Bolívar en la primera mitad del siglo XX, y otros espacios que se deben entender y comprender como una complejidad interdisciplinaria y transdisciplinaria, tomando en consideración las dinámicas sociales, económicas y políticas dentro del contexto tempo espacial de la ciudad de Maturín, que arriba hoy siete de diciembre a los 251 años de fundada, por el padre Fray Lucas de Zaragoza.

ESPACIOS PÚBLICOS DE MATURÍN 1910 AL 1940

  • La Gran Avenida de Maturín (Las Palmeras), construida en 1910 por el primer gobernador del estado Monagas, General Emilio Fernández. Allí había bancos de madera donde las personas se sentaban a charlar, y salir corriendo cuando escuchaban la bocina del barco cuando llegaba a Puerto Arturo (donde está el distribuidor del bajo Guarapiche).
  • Las retretas en la plaza Bolívar, que deleitaba el músico Apolinar cantor, director de la orquesta que realizaba esta actividad, después de la seis de la tarde los domingos.
  • El Club Maturín, centro social donde las familias de Maturín se reunían a compartir y celebrar fiestas de cumpleaños, bautizos, matrimonios y otros, eras de un altísimo prestigio social, ubicado en la entrada de la ciudad, donde está la fundación del Niño del estado Monagas.
  • El Casino Militar. Allí se realizaban fiestas con la presencia de las orquesta de Billos Caracas Boys y los Melódicos, mano a mano que contagiaba el deseo de mover el esqueleto a cualquier mortal.
  • La Plaza Ayacucho, conocido este sitio desde la época de la independencia   como la plaza de los indios ya que, alrededor estaba ubicada la pesa, o sea venta de ganado vacuno y porcino, haciéndose un pequeño mercado por lo céntrico a la ciudad.
  • La Manga de Coleo, ubicada a comienzo del siglo XX en lo que es la Avenida Bicentenario, desde el Centro Materno Infantil Concepción Mariño, hasta la Torre Coffe, y después funcionó donde está el estacionamiento del Polideportivo frente al parque la Guaricha y actualmente en el parque Chucho Palacios.

Esta leve pincelada de mi querida Maturín desde los comienzos del siglo XX, nos recrea los pensamientos y recuerdo que añoran ver a la ciudad avanzando y conquistando espacios para el disfrute del pueblo, rescatando la tradición y nuestra identidad citadina, como valor esencial para la futura generaciones de compatriotas de la ciudad del abrazo del calor humanos.

DÉCADAS 1940 A 1970

  • La Fuente de Soda del Aeropuerto Viejo (actual Inspectoría de Tránsito) era el sitio de reuniones caché de las personas de la época, se ponían impecable y salían con sus familias a tomar merengadas, café y a ver a las pasajeras y pasajeros llegar de viaje. Allí no iba todo el mundo, sino las personas de clase social altas y medias.
  • El estadio Maturín, luego llamado 23 de Enero, construido en 1940, para las prácticas del popular deporte. Los juegos estelares de beisbol AA, Amateur e Infantil lo realizaban los domingos, y el estadio se llenaba totalmente, uno de los entrenadores era Miguel Tatá Solís, jugador de Grandes Liga cubano-venezolano residenciado en Maturín, después del juego los fanáticos iban a la panadería Mara y Mi Capricho a tomar refresco o café.
  • Fuente de Soda Tic Tac y la Expres, ubicadas paralela a la gobernación
  • Heladería Olimpia, frente la plaza Ayacucho
  • Dulcería de la hermanas Garantón, pequeño local, muy famoso en Maturín por las ventas de empanadas de dulce de plátano, ubicado frente del banco Banesco en la calle Mariño.
  • Esquina la Colmena, vendían guarapo de Piña, preparado en barril de madera que le daba un sabor especial, que los clientes lo acompañaban con el golfiado. Era obligatorio la parada en ese sitio, estaba ubicado donde está el negocio Palacio Materno Infantil.
  • El escenario de Radio Monagas, inaugurado en 1948 en la Avenida Juncal. Los sábados presentaban la Hora Infantil donde los niños y niñas iban a tocar, exclamar y cantar, y también traían a artistas nacionales como el trío los Panchos, Raquelita castaño, Nancy Ramos, lila Morillo, Trío Venezuela, Mirla castellano, Mirta Pérez entre otros.
  • Lonchería el Picolo, funcionó entre la calle Monagas y Rojas;  Lonchería La Terraza, en la Avenida Bolívar y Heladería Capri al lado del antiguo Cada.
  • Hotel Alameda, ubicado en la Avenida Las Palmeras
  • El Pasaje Sayé, era un pasillo amplio que entraban las personas por la Avenida Bolívar al lado de Zapatería la Luna y salían por la calle Arrioja, donde está el negocio Alí Babá, habían varios negocios entre ellos una lonchería donde las personas iban exclusivamente a tomar algo con sus familias e incluso a jugar baraja y dominó.
  • Balneario Mapirito rico y Pobre, bar restauran visitado los fines de semana por las personas a disfrutar de las sabrosas aguas del río Mapirito, construidos entre los años 58 y 59 cuando llegó el asfalto en la carretera nacional del Sur.
  • Los cines MONTEREY, RIALTO, ATLAS y MATURÍN. En la Iglesia San Simón, después de la misa dominical donde el Padre campos proyectaba películas vaquera, de Tarzán, Robin Hood, y mexicanas  a los niños, cancelaban una locha o medio y el que no podía entrar se trepaba en los árboles para observar la película.
  • BAR RESTAURAN LAS PIÑAS; HOTEL LA ENCRUCIJADA: negocio que tenía piscina, donde las familias iban a recrearse principalmente los fines de semana; LOS KIOSCOS en Las piñas, BOWLING POLAR, ubicado al lado del parque chucho Palacios; Club Gallístico Maturín, y el CLUB LOS BEE del cubano Hernán Rodríguez ambos en la Cruz de la Paloma.

Los recuerdos y añoranzas desde 1910 a 1970 quedaron en el colectivo monaguense como un acentuado anclaje de identidad histórica desde el punto de vista local y regional ya que, el enfoque de investigación de estos espacios necesarios para las necesidades de ciudadanos y ciudadanas se pueden asumir desde el punto de vista Geohistórico, porque engloba las realidades en forma integral, problematizando el espacio que ahíla el mundo humano dentro del proceso histórico de sus propias realidades tiempo y espacio, involucrando elementos diversos como empresas, materias primas, habitantes, urbanismos, mercados, crecimiento de la metrópolis, patrones espaciales, proyecciones censales o actores que, considerándose en su conjunto son parte de los estudios espaciales que hoy añoramos, como reflejo del pasado con sus planteamientos, cotidianidad y dinámica urbana; sería espectacular ver unas fotos de un maturinés degustando de un café en el aeropuerto viejo, o simplemente una buena película en el antiguo cine Monterrey.

ESPACIOS PÚBLICOS DE MATURÍN ENTRE 1970 – 2011

Son 251 años de la fundación de la ciudad, en cuanto a su fenomenología como concepto filosófico que estudia la relación entre los hechos y el ámbito en que se presenta la realidad, Maturín ha crecido vertiginosamente dentro del proceso histórico de los pueblos, marcando la década del 60 al 70 como el comienzo del acelerado auge poblacional, estructurándose de acuerdo a la dinámica espacial, que permitió ilustrar los rasgos de transformación progresiva de ocupación, crecimiento poblacional, residencial, industrial, áreas verdes, vía de circulación y su conectividad como parte de la configuración territorial, analizado desde la perspectiva de la Geohistoria para comprender la complejidad inter y trandisciplinaria, porque la dinámica social son los cambios en sociedad, desde el punto de vista, económico, social, cultural, político y territorial, donde la presencia humana en el medio espacial y temporal va siempre acompañada de las redes discursivas, que según Foucault, a modo de leyes, ordenamiento y normas dominan los intereses de poder.

A partir de 1967 aparece la música moderna o Ritmo Pop que impuso Miriam Makeba, conocida como Mamá África con el “Pata Pata”, y los Beatles, popularizado este mismo ritmo en Venezuela por Henry Stephen en 1968 con el disco “Mi Limón mi Limonero”; Henry Salvat con el baile “Dulce de Coco”, y las Cuatro Monedas con su éxito “Buena Suerte”. De allí empiezan las parejas a bailar separados y dejar los sabrosos boleros, hacemos esta referencia porque en Maturín existía para la época, el Bar restaurante Rincón de España, Hotel Cacique con su sala de baile, bar los César, Rincón Venezolano, discoteca del Greco, discoteca Pop And Pop, Bar Lonchan en la Avenida Miranda, Yet Set de Wladimir Mendoza, en la Avenida las Palmeras, cervecería El Mercurio en la Avenida Miranda, de allí las emisoras radio Maturín y Monagas trasmitían los bailes, incluso se presentaban artistas regionales con la talla de Germán la Guardia el “Biquingo”; y el Bar Veracruz de Cosme Romero en el sector Periquera.

Para esta misma época existía el cine Atlas y el Maturín, hasta contar hoy con los grandes centros comerciales Sigo, Monagas Plaza     y la Cascada, concentrando los espacios de la ciudad en una sola área.

RESCATANDO LAS AÑORANZAS

HISTÓRICAS DE LA CIUDAD DE MATURÍN

El 7 de diciembre queda inaugurada la Avenida Bolívar de Maturín, que data desde 1950 de la administración del gobernador Alirio Ugarte Pelayo, con el propósito de rehabilitar fachadas, luminarias, ornatos, entre otras construcciones con el objeto de activar para las presentes y futuras generaciones el casco colonial como espacio de encuentro para las familias de Maturín, y elemento integrador en el conjunto de las vivencias geográficas, naturales y sociales para la continuidad de la identidad histórica de la principal metrópolis del estado Monagas.

El tramo de la Avenida Bolívar desde la redoma Juana Ramírez la Avanzadora hasta el parque la Guaricha, para 1948-49, era una pequeña calle asfaltada que el gobernador del entonces Alirio Ugarte Pelayo en 1950 la traslada a la calle paralela con el nombre de Luis del Valle García y le asigna el de Avenida Bolívar, completando la principal arteria vial de Maturín desde la plaza Piar hasta el aeropuerto, hoy inspectoría de Tránsito. Maturín va a resurgir con este casco colonial, porque va a representar el nuevo espacio para sus conciudadanos ávidos por la recreación natural de los mortales, será un sitio emblemático de particular importancia de connotación inter y trandisciplinaria que incluye los monumentos representativos de identidad monaguense, espacio construido y las personas que le va a dar sentido  de protección al área de la avenida Bolívar.

El nuevo casco colonial de la Avenida Bolívar de Maturín, es un lugar estelar con gran valor simbólico, histórico que perpetúa la identidad patrimonial de la ciudad ya que, este espacio era muy visitado por la familia en la década del 50, que por cierto le decían que iban a la “Alameda”, que según el diccionario significa, paseo dentro de árboles de cualquier clase, viene a recordar nuestras añoranzas, reforzada con elementos que atesora la memoria e historia de Maturín, ubicada en una parte estratégica que le da dimensionalidad por su importancia del pasado, jerarquizado por su valor patrimonial

 

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